Alista la UNAM sistema universitario de cuidados; beneficiará a población estudiantil de bachilleratos
Los hallazgos preliminares arrojan que la violencia presenta perfiles distintos por género
CDMX.- Investigadores de la UNAM trabajan en una propuesta interdisciplinaria para construir un sistema universitario de cuidados que beneficie a la población estudiantil de bachilleratos de la Máxima Casa de Estudios.
Para identificar las tendencias y patrones en la materia, en la vida diaria del alumnado, levantaron una encuesta en los planteles de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).
Más de 12 mil cuestionarios se respondieron mediante la app Buzón Puma.
VIOLENCIA PRESENTA PERFILES DISTINTOS POR GÉNERO
Los hallazgos preliminares arrojan que la violencia presenta perfiles distintos por género. Las principales formas de agresión que enfrentan las mujeres son la experiencia de ser ignoradas, seguida por la humillación y el bullying.
En los hombres son la humillación, la experiencia de ser ignorados y los golpes; en tanto que, las personas identificadas como no binarie -el 0.84 por ciento de la muestra- reportaron señales elevadas de humillación, apodos denigrantes, haber sido ignoradas, bullying y acoso sexual.
“Los lugares en los que las mujeres se sienten como más proclives a ser violentadas son la escuela, con casi 36 por ciento; la calle, con 35.5 por ciento, y el transporte público, con 32.28 por ciento”, adelantó Itzcóatl Jacinto Vergara, integrante del Seminario Cuidados para la Vida y el Bien Común del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM.
“En los hombres varía esto un poco (...), pero digamos que los lugares no cambian mucho.
LUGARES MÁS Y MENOS SEGUROS PARA LOS ESTUDIANTES DENTRO DE LA ESCUELA
La escuela sigue siendo, con casi 37 (por ciento), el espacio en el que sienten que tienen más posibilidad de sufrir alguna agresión”.
Al interior de los planteles, las bibliotecas son los lugares en donde tanto las alumnas como los alumnos se sienten más cuidados.
En los baños, la percepción cambia por razón de género: en este espacio, el 72.76 por ciento de las mujeres dijo sentirse cuidada o muy cuidada, frente al 57.26 por ciento de los hombres.
La valoración positiva en baños de las personas identificadas como no binarie es cercana a la mitad.
“Las escuelas siguen siendo espacios en los que los estudiantes de bachillerato encuentran todavía algunos lugares en los que pueden desarrollarse, en los que pueden construir sus identidades y en los que pueden ser ellas y ellos.
“Pero al mismo tiempo, la escuela entendida como un contexto más amplio tiene también sus situaciones de descuidos, de riesgos, de posibilidades de ser heridas o heridos”, agregó el politólogo.
ACOMPAÑAR, UNA PRÁCTICA DE CUIDADO
Para los adolescentes que estudian el bachillerato en la UNAM, precisó, acompañar es la principal práctica de cuidado que realizan.
“El problema es que cuando cruzamos con un dato interesante respecto a acciones de maltrato o violencia que sufren, uno de los más altos es el de ser ignoradas o ignorados, que si lo ponemos en el lenguaje o en los conceptos de cuidados que hemos estado trabajando, la indiferencia es el antónimo del cuidado”, indicó Vergara.
“Entonces es muy interesante esta cuestión que evidentemente ahorita lo estamos midiendo de manera cuantitativa, pero tenemos que hacer una evaluación cualitativa, que es el siguiente paso que vamos a hacer para saber qué es lo que implica eso: ‘mientras yo acompaño, a mí nadie me acompaña’”.
PROPUESTA DE LOS INVESTIGADORES LLEGARÁ ENTRE OCTUBRE Y NOVIEMBRE
Entre finales de octubre y principios de noviembre, los investigadores esperan tener lista su propuesta.
“Llevamos cinco años de trabajo muy intenso, trabajo de campo, trabajo académico riguroso desde distintas disciplinas, mucho diálogo y escucha con estudiantes y con docentes, que creo que nos permitirá (...) hacer una propuesta sólida de cómo es que se puede construir un sistema universitario de cuidados”, indicó Estela Roselló, coordinadora del equipo e investigadora del C3 y del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.
“El sistema universitario de cuidados que nosotros estamos construyendo (...) tiene mucho más que ver con cómo reparar y construir tejidos sociales, cómo construir una identidad, un sentimiento de pertenencia, sentimientos de acompañamiento, posibilidades de sentirse mirado y escuchado por docentes y por estudiantes, porque así como los estudiantes requieren ser cuidados por sus docentes, los docentes requieren ser cuidados también por sus estudiantes”.
Con base en las encuestas recabadas, también trabajan en un atlas que permita cartografiar los resultados por plantel.
“La idea es construir un atlas dinámico, vivo, que sea en realidad una herramienta cotidiana para que cada plantel realmente tenga una conciencia clara de cuáles son los espacios (...) donde hay que empezar a impulsar esta otra forma de vivir, de habitar, de convivir, de estar”.