A ganarle tiempo al tiempo

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Opinión
/ 3 abril 2026

El cantinero del Bar Ahúnda se dirigió al cliente: “Le recomiendo que pruebe nuestro Coctel Dorado. Lleva leche, azúcar y ron. Si bebe usted ese coctel la leche le dará vitalidad, la azúcar le dará energía...”. Preguntó el cliente: “Y el ron ¿qué me dará?”. Respondió el barman: “Le dará buenas ideas acerca de qué hacer con esa vitalidad y esa energía”... Pepito le preguntó a su padre: “Papi: cuando eras niño ¿ibas a la iglesia todos los domingos?”. “Naturalmente que sí, hijo –respondió el papá pensando en el buen ejemplo que debía dar al niño–. Jamás faltaba yo a la iglesia los domingos. En ocasiones iba también entre semana”. Manifestó Pepito, pensativo: “Entonces yo ya no voy a ir a la iglesia. Lo más probable es que a mí tampoco me haga ningún efecto”... Doña Gastalia les comentó a sus amigas: “Mi marido se parece mucho a Miguel Hidalgo”. Preguntó una: “¿Es canoso y peloncito, como el Padre de la Patria?”, “No –aclaró la señora–. Pero cada vez que regreso de compras da el grito”... Este día y mañana regresarán de su paseo vacacional quienes en la semana que termina fueron a la playa u otros sitios de descanso. Jamás he sido partidario de asestar sermones a nadie. Yo soy el que más necesito que me sermoneen. Sin embargo, hago una respetuosa exhortación a mis cuatro lectores, si se encuentran en el caso de usar las carreteras nacionales en el curso de su retorno a casa: recuerden que muchas de ellas estarán congestionadas por el intenso tráfico. Procuren pues, como decían nuestros mayores, ganarle tiempo al tiempo. Manejen con prudencia y, si les es posible, eviten viajar en horas de la noche, pues ya las cosas no son como eran antes. Manejar con prudencia y sin haber tomado copas; nunca excederse en la velocidad; revisar que nuestro vehículo se encuentre en buenas condiciones, y estar atentos siempre a las señales tanto en la carretera como en las ciudades, nos ayudarán a conseguir que estas vacaciones tengan un buen final con un feliz regreso a casa... En la clase de catecismo el padre Arsilio iba a tratar el tema del Cielo. “A ver, niños –preguntó–. ¿Cuál es ese lugar maravilloso lleno de grandes hermosuras en el que seremos inmensamente felices, y al que iremos si nos portamos bien?”. “¡Disneylandia!” –gritaron a coro todos los chiquillos... Aquel tipo se veía muy preocupado. “¿Qué te sucede?” –le preguntó un amigo. “Estoy desesperado –respondió el sujeto–. Mi hijo tiene 25 años y no fuma, no bebe, no es mujeriego, no juega a las cartas, no hace desórdenes, y no anda en malas compañías”. “¿Y eso te preocupa?” –se sorprendió el amigo. “Claro que me preocupa –replicó, mohíno, el otro–. Me pregunto si en verdad es mi hijo”... La esposa de Capronio le dijo: “Leo en este libro que el amor crece con la distancia”. “Es cierto –replicó el incivil sujeto–. Mientras más lejos está tu mamá más la quiero”... Doña Panoplia le hizo una confidencia a su mejor amiga, doña Gules: “A mi marido le sucede algo muy raro. En el momento del amor las orejas se le mueven como abanicando el aire”. “¡Mira! –exclamó la amiga–. ¡Yo creí que era mi imaginación!”... El doctor Testuto, maestro de Anatomía, le hizo una pregunta a su joven alumna: “Dígame, Rosilí: ¿cuál es la parte del cuerpo del varón que en determinadas condiciones de excitación puede aumentar hasta 20 veces su tamaño?”. “Por favor, doctor –respondió la muchacha ruborizándose hasta la raíz de los cabellos–. No me haga ese tipo de preguntas tendenciosas”. Dijo el facultativo: “Se equivoca usted. Yo mismo le daré la respuesta a mi pregunta. Es la pupila del ojo. Se lo digo para que no vaya a sufrir alguna decepción”... FIN.

https://vanguardia.com.mx/opinion/acabaron-las-antiguas-tradiciones-FJ19762645

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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