Ahora sí: ¡todo mundo tenía claro lo de AHMSA!

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Opinión
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Han guardado silencio por semanas y meses, pero ahora, a la vista de la más grotesca pifia de los últimos tiempos, nuestros políticos -y ni siquiera todos- se dicen indignados, sorprendidos por el engaño perpetrado por ‘El Nuevo Dueño de AHMSA’

¡No puede ser!

¡Es un escándalo!

Lo de AHMSA es ya, una mentada de madre

No se vale... Es necesaria una investigación... ¡Désele vista al Ministerio Público! Vamos a pedir la intervención de las autoridades federales...

Pues sí. Como era de esperarse, ahora todo mundo se dice indignado... todo mundo lo veía venir... todo mundo considera lo ocurrido una pifia inadmisible, intolerable... y pide castigo para quienes jugaron con los sentimientos de los extrabajadores de Altos Hornos de México.

¡Pero si estaba cantadísimo y era evidente desde el primer minuto! No hacía falta ser particularmente listos, ni contar con una bola de cristal para adelantar el desenlace: don José Arturo Domínguez Arteaga no es sino un comediante de escasa factura, un hechicero de barriada, un embaucador región cuatro de mínimas capacidades.

No era necesario esforzase para identificarlo como un individuo carente de cualquier seriedad. Incluso era posible dudar de su cordura, desde el momento mismo en el cual salió del Juzgado y emitió sus primeras declaraciones. Porque sus expresiones siempre estuvieron desconectadas de la realidad.

No estamos hablando de un Frank Abagnale Jr., mítico estafador cuya historia dio lugar a la imperdible Catch me if you can, cinta protagonizada por Leonardo DiCaprio; ni de un Adam Neumann, el creador del co-working más famoso de la historia -We work- cuya historia de engaño fue inmortalizada en la serie We crash; ni de un Berny Madoff, el responsable del fraude más grande de la historia -mediante el uso de un esquema Ponzi- y a quien encarna el genial Robert de Niro en El Mago de las Mentiras.

No... no estamos hablando de un estafador de alta escuela, ni de un individuo super dotado capaz de armar una historia en la cual pudimos haber quedado envueltos todos. No estamos ante un genio del mal a cuyo embrujo sucumbió todo mundo por unos días.

Estamos hablando de un mentiroso vulgar a quien todo mundo decidió, por razones incomprensibles, creerle. Estamos hablando de una estafa cuya ordinariez obliga a colocar, a todos los involucrados en ella, en la categoría de idiotas... por voluntad propia.

Pero como el pasado siempre es lo más más fácil de predecir, ahora todo mundo comienza a llamarse a escándalo; todo mundo se dice indignado... y todo mundo exige un castigo para esta patraña con la cual se ha agraviado, una vez más, a los exempleados de AHMSA a quienes se dejó con un palmo de narices cuando creyeron tener tan cerca el cobro de sus indemnizaciones.

La verdad es otra y es bien distinta: a nadie le importó un comino los trabajadores en las últimas semanas. Transcurrieron 17 días desde el 25 de septiembre, cuando Domínguez Arteaga tuvo los arrestos de presentarse ante la jueza Ruth Haggi Huerta a realizar una oferta de saliva, y la emisión del acuerdo mediante el cual se dio por cancelada la subasta. En ese período nadie dijo absolutamente nada ni advirtió lo evidente.

Y no fue por falta de información o porque la verdad estuviera solo al alcance de unos cuantos. No dijeron nada porque, digámoslo con toda claridad, el destino de AHMSA y quienes de ella dependen les importa un comino.

Tuvieron múltiples oportunidades y las dejaron pasar todas. Pero ahora les vemos desfilar ante las cámaras y aprovechar cuanto micrófono se les pone enfrente para rasgarse las vestiduras y expresar solidaridad con el gremio de los acereros.

Tampoco es de extrañar. Se trata del comportamiento típico de una clase política integrada por individuos moralmente contrahechos para quienes solo importa la obtención de ganancias personales.

Nadie se llame a sorpresa cuando, dentro de unos meses, lo ocurrido en los últimos días se repita, esencialmente con el mismo guion e idénticos resultados... al tiempo.

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx

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Columna: Portal, periodista con más de 30 años de experiencia en medios de comunicación impresos y electrónicos. Ingeniero Industrial y de Sistemas por la Universidad Autónoma de Coahuila y Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México. Además, es máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana y tiene estudios concluidos de maestría en Derechos Humanos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC. Se ha desarrollado profesionalmente en el servicio público, la academia y el periodismo. Integrante de la Comisión de Selección del CPC, del Sistema Anticorrupción de Coahuila.

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