Anhelos, deseos, sueños y los pequeños lujos que sí merezco. O, ya me cansé de la mediocridad

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Opinión
/ 15 marzo 2026

¿Alguna vez han deseado algo durante mucho tiempo? ¿Te ha pasado que ese algo nunca llega a ser prioridad y que se va quedando en el tintero durante años? Hoy tuve la primera cita para echar a andar un proyecto que tiene así de tiempo en mi tintero, en mi mente y en mi corazón. Y ahora estoy en el asalto de pensamientos que luego resultan de haberme lanzado, o estar a punto de hacerlo. ¿Podré? ¿Vale la pena? ¿Se podrá todo lo que quiero? ¿Es válido esto que deseo? ¿Debo hacerlo? ¿A estas alturas de la vida? ¿Lo merezco? Va a ser mucho dinero, ¿de verdad quieres gastarlo? Creo que ya es hora de decir que sí a todo eso. Entonces inhalo, exhalo y espero cotizaciones, sabiendo que tal vez me asustarán, más. Luego pienso en la razón por la que quiero hacer lo que quiero hacer. Estoy buscando el estilo de vida que quiero para los siguientes treinta años. Sí. Tengo intenciones de vivir cien años, y aunque no tengo una certeza, me gustaría tener la vida y experimentar cosas que me prohibía siendo más joven.

Me parece interesante observar como yo, y tal vez tú, nos ponemos en el último lugar de la fila de prioridades. El trabajo, la pareja, los hijos, etc. Esas cosas se nos cuelen y se nos olvida que también tenemos anhelos y deseos. No todo mundo vive así. Yo sí. Y tal vez tú. Hay muchas razones para hacerlo. La supervivencia es una. El querer ser vista como buena madre y esposa. Querer pagarles a los padres lo que hicieron por nosotros. La falta de criterio en la formación de prioridades. El “después”. “Cuando los hijos sean mayores.” “Cuando me jubile.” “Cuando baje el dólar.” Tenemos muchas razones para no hacer. “Al cabo no pasa nada.”

Viendo las posibilidades de lo que estoy proyectando hoy les puedo decir que sí pasa algo. De no buscar la satisfacciones de los anhelos y deseos, nos podemos hundir en lo que yo llamaría la mediocridad, y no en los ojos de otros, sino en los propios. Eso me parece muy triste. ¿A ti?

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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