Arturo Márquez, de un click al Classic FM Hall of Fame
Cuando Arturo Márquez dijo a su madre, doña Aurora, que quería estudiar música, la señora puso el grito en el cielo. Ya bastante tenía con esperar al padre a que apareciera el domingo por la mañana, después de pasarse toda la noche por esas calles de Dios, dándole al mariachi, como para que encima el huerco también quisiera ser maraquero.
Desde su natal Álamos, en Sonora, Arturo se acercó a la música por imitación. Su padre, músico de oficio, amenizaba bodas y fiestas tocando valses, chotis y mazurcas. En 1965 la familia marchó a Los Ángeles. Allá, en La Puente, California, Jesús Arturo Márquez Navarro (1950) inició sus estudios formales de piano, violín, trombón y tuba con Eva McGowen y Thomas Rossetti.
En 1968, ante la proximidad de la mayoría de edad de Arturo y la consecuente leva para Vietnam, la familia retornó a Sonora. A su llegada Arturo se incorporó a una banda de música para jóvenes formada por un mormón estadounidense en Navojoa. Al poco tiempo el mormón regresó a EUA dejando a Arturo, de 18 años, como director por ser el único con conocimientos musicales formales. Esta casi chiripa, más que revelar sus dotes como director, que sí las tenía, develó su espíritu aventurero, echado para adelante y creativo. Esta creatividad se habría de manifestar en 1985, ya como investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (CENIDIM). Se reunió con sus amigos el poeta Ángel Cosmos (cual personaje de Macondo), y con el fotógrafo Juan José Díaz Infante. Entre los tres fundaron el grupo Música de cámara. De cámara fotográfica. La idea era básica: sustituir los instrumentos musicales por cámaras fotográficas. Se invitó a decenas de fotógrafos a participar como intérpretes en el concierto. Previamente Arturo Márquez estudió todos los posibles clicks fotográficos disponibles en la época. Escuchó, literalmente los disparos de las más variadas cámaras, desde la modesta Kodak 110 de cartucho, o la combativa Pentax K 1000, hasta la sofisticada Minolta Maxxum 7000 lanzada en México ese 1985. Luego escribió siete piezas para cámaras: Master Pez, Sin título, Sólo para piano, Poesía de la voz, Sistema de zonas, Concierto para fotógrafos, Mascletá y fuga. El curador peruano de fotografía latinoamericana Fernando Castro Flórez (1952), recuerda: “...el ‘Concierto para fotógrafos’ que en 1985 ejecutó el grupo Música de Cámara, integrado por el fallecido Ángel Cosmos († 1994), Juan José Díaz Infante y Arturo Márquez, acompañado por una orquesta de fotógrafos, entre quienes estaban Lourdes Almeida (...) Gabriel Figueroa, Ricardo Garibay (...) A mi insistencia, Juan José me envió a Houston un video de ‘Concierto para fotógrafos’ que además contiene una entrevista a los principales conspiradores y otras piezas ‘musicales’ más.”
Durante los siguientes 40 años Arturo Márquez se ha dedicado con igual creatividad a componer música académica, caracterizándose por la búsqueda constante, por la renovación, la reinterpretación de la música tradicional mexicana. El mejor ejemplo es la reconceptualización del danzón en su serie de ocho danzones, o la transformación de la cumbia en ese bellísimo himno libertario a la pequeña Malala llamado Alas (2014), así como la reescritura de las Goyas universitarias en la obra del mismo nombre en cuya interpretación participa el público; o sus Cuatro estaciones (2006) referidas a sendas estaciones ferroviarias mexicanas, o su poderoso réquiem a Zapata La leyenda de Miliano (2010) O la inconmensurable sinfonía Imposible. Las peras del olmo (2022) dedicada a la crisis ambiental, el feminismo, la resiliencia, la utopía.
El pasado 4 de abril la estación londinense Classics FM publicó en su página de Facebook: “The Mexican composer Arturo Márquez dances into the Classic FM Hall of Fame with ‘Conga del fuego, the first of his two entries in this year’s chart.” La otra obra es Danzón No. 2.
Desde 1996 los oyentes de Classics FM votan por sus preferidas, impulsándolas o excluyéndolas del Hall of Fame, del mismo modo que los saltillenses votan por Julión Álvarez, que es lo que les ofrece el cuadrante local.
Larga vida a Arturo Márquez ¡My Hero!