El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ordenó la suspensión inmediata de la mayoría de sus controles y persecuciones vehiculares en todo el país tras los recientes homicidios de migrantes a manos de sus agentes.
Estas muertes han provocado fuertes protestas de organizaciones de derechos humanos y reclamaciones diplomáticas por parte de los gobiernos de México y Colombia.