Cinco cambios en la política estadounidense podrían remodelar los mercados financieros

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Opinión
/ 20 febrero 2026

El entorno regulatorio y político de Estados Unidos está cambiando rápidamente, lo que podría alterar la dinámica de valoración, los flujos de capital y la arquitectura general de los mercados financieros

Por Dambisa Moyo, Project Syndicate.

LONDRES- En medio del caos y la incertidumbre desatados por las guerras arancelarias y el aventurerismo exterior, es fácil pasar por alto cinco iniciativas de política interna que podrían remodelar fundamentalmente los mercados financieros y, por extensión, la economía global en general. Aunque aún no está claro cómo se implementarán estos cambios (o incluso si se los llegará a implementar), los inversores, los líderes empresariales y los responsables de las políticas no pueden permitirse ignorarlos.

En primer lugar, los cambios propuestos en las directrices del Servicio de Impuestos Internos podrían permitirle a Estados Unidos gravar los fondos soberanos por los préstamos directos y las participaciones en empresas privadas. Actualmente, estos fondos cuentan con exención fiscal sobre sus inversiones en Estados Unidos, al igual que la mayoría de los inversores institucionales. La eliminación de esta exención probablemente los llevaría a deshacerse de las participaciones afectadas y a reevaluar su exposición global a Estados Unidos, ya que el aumento de la carga fiscal reduciría la rentabilidad después de impuestos y elevaría el umbral mínimo de rendimiento necesario para justificar la inversión en activos estadounidenses.

Las implicancias económicas podrían ser de gran alcance. En 2025, los fondos soberanos y los fondos públicos de pensiones invirtieron 13 mil millones de dólares en Estados Unidos, de los cuales dos tercios correspondieron a fondos soberanos. Dada la magnitud de estos flujos, incluso una reasignación modesta tendría consecuencias significativas para los mercados privados y las condiciones crediticias.

El segundo cambio potencial es el límite del 10% propuesto por Trump para las tasas porcentuales anuales (APR por su sigla en inglés) de las tarjetas de crédito, lo que podría afectar de manera significativa el panorama del crédito al consumo. Si bien el objetivo declarado del límite de un año es reducir los costos de los préstamos, esto podría llevar a los prestamistas a endurecer los criterios y restringir el acceso a los prestatarios con calificaciones crediticias más bajas. Aquellos que queden excluidos de los préstamos convencionales se verían entonces obligados a buscar alternativas más costosas, como los prestamistas de día de pago, cuyas APR anuales pueden alcanzar el 500% y están prohibidos en seis estados y en el Distrito de Columbia.

Los bancos también sentirían el impacto, ya que los emisores de tarjetas de crédito ganarían menos intereses por cliente. Las estimaciones sugieren que dicho límite podría provocar una disminución del 20-25% en los ingresos netos de JPMorgan, el mayor emisor de tarjetas de crédito de Estados Unidos. Al mismo tiempo, sigue sin estar claro si la simple reducción de las tasas de interés reduciría de forma significativa el riesgo de impago entre los prestatarios que ya se encuentran en dificultades.

En tercer lugar, Trump firmó recientemente una orden ejecutiva destinada a frenar las compras de viviendas unifamiliares por parte de grandes inversores institucionales. Esta medida se ha presentado como una respuesta a la crisis de asequibilidad en Estados Unidos, caracterizada por precios elevados, escasez persistente y ventas que se acercan a mínimos históricos. Al restringir la propiedad institucional, Trump pretende aliviar la competencia para los posibles compradores de viviendas, que cada vez tienen menos acceso al mercado debido a los precios.

Sin embargo, los grandes inversores institucionales controlan solo el 2% del mercado de viviendas unifamiliares de Estados Unidos. Si bien las restricciones de Trump podrían aliviar la presión de la demanda en determinadas áreas metropolitanas donde los inversores institucionales poseen más del 20% de las viviendas unifamiliares en alquiler, como Atlanta y Jacksonville, la reducción de la demanda también podría ejercer una presión a la baja sobre los precios de la vivienda, lo que perjudicaría a los propietarios actuales y frenaría la actividad económica local.

En cuarto lugar, la administración Trump pretende limitar la influencia de las empresas de asesoramiento de voto, en particular Glass Lewis e Institutional Shareholder Services, sobre la gobernanza corporativa y el voto de los accionistas. En diciembre, Trump firmó una orden ejecutiva en la que instruía a la Comisión de Bolsa y Valores, la Comisión Federal de Comercio y el Departamento de Trabajo a revisar y, en su caso, modificar el marco regulatorio que rige el sector, alegando su preocupación por el papel de estas empresas en la configuración de los votos sobre las propuestas de los accionistas, las elecciones a los consejos de administración y la remuneración de los ejecutivos.

Reducir la influencia de los asesores de voto podría hacer que el resultado de las votaciones de los accionistas fuera menos predecible y obligar a los gestores de activos a basarse en gran medida en sus propios análisis. Esta medida probablemente también debilitaría la capacidad de las empresas para influir en la forma en que otros accionistas, incluidos los inversores minoristas y de menor tamaño, votan sobre cuestiones como la remuneración de los ejecutivos, las propuestas ambientales y las políticas sociales. JPMorgan Asset Management ya ha roto sus vínculos con las principales empresas de asesoramiento de voto y las ha sustituido por una plataforma interna basada en IA.

Sin embargo, desarrollar capacidades internas requiere recursos. Si bien esto puede ser factible en el caso de las grandes empresas, las empresas más pequeñas se enfrentarían a costos más elevados, que en última instancia repercutirían en los inversores. Los accionistas activistas, que a menudo dependen de asesores de voto, también podrían tener más dificultades para ganar influencia.

Por último, la SEC está considerando pasar a un régimen de presentación de informes semestrales para las empresas que cotizan en bolsa. Tras más de cinco décadas de divulgación trimestral, la propuesta se plantea como un esfuerzo por frenar el cortoplacismo y aliviar las cargas de cumplimiento.

Sin embargo, aunque la presentación de informes semestrales es habitual en algunas partes de Europa, reducir la frecuencia de las divulgaciones obligatorias podría debilitar la transparencia del mercado. Los informes trimestrales les proporcionan a los inversores información actualizada periódicamente sobre las ventas, los márgenes y los costos, y desempeñan una función disciplinaria útil dentro de las grandes organizaciones. Una menor sincronización de las divulgaciones podría aumentar la asimetría de la información, lo que beneficiaría a los inversores institucionales con grandes recursos frente a los participantes más pequeños del mercado.

Más allá de estas iniciativas políticas, la evolución monetaria en general también podría transformar el panorama financiero. Aunque los mercados han respondido positivamente al nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue habiendo preocupación por el futuro de la independencia del banco central.

Al mismo tiempo, la Fed ha reanudado sus compras de letras del Tesoro, adquiriendo actualmente alrededor de 40 mil millones de dólares al mes en letras del Tesoro y otros bonos del estado a corto plazo para mantener unas reservas adecuadas en el sistema bancario. Trump también ha ordenado a las agencias de financiación hipotecaria Fannie Mae y Freddie Mac que compren 200 mil millones de dólares en bonos hipotecarios, alegando que esto reduciría las tasas de interés hipotecarias y contrarrestaría el “efecto de bloqueo” que limita la oferta de viviendas.

Asimismo, tanto entre los inversores institucionales como entre los minoristas, la Ley GENIUS, que les permite a las empresas privadas emitir monedas estables respaldadas por el dólar, ha reforzado la sensación de que los responsables de las políticas están más dispuestos a aceptar la innovación financiera. Al señalar un entorno regulatorio más permisivo, la legislación ha contribuido a reforzar el apetito de riesgo de los inversores.

La conclusión clara es que el entorno regulatorio y político de Estados Unidos está cambiando rápidamente, lo que podría alterar la dinámica de valoración, los flujos de capital y la arquitectura general de los mercados financieros. Los inversores y las empresas que subestiman el impacto de estos cambios lo hacen por su cuenta y riesgo. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Dambisa Moyo, economista internacional, es autora de Edge of Chaos: Why Democracy Is Failing to Deliver Economic Growth – and How to Fix It (Basic Books, 2018).

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