Claroscuros hacendarios: Del milagro recaudatorio al salto en la deuda
COMPARTIR
Entre las festividades de la temporada y la atención mediática volcada hacia la guerra en Medio Oriente, la semana pasada se dio a conocer una ráfaga de información crucial sobre nuestras finanzas públicas que exige un análisis riguroso.
El pasado lunes 30 de marzo, la Secretaría de Hacienda presentó su Informe sobre Finanzas Públicas y Deuda Pública al mes de febrero, donde resalta un elemento que no hemos aún aquilatado en su justa dimensión. Se trata de la fortaleza de los ingresos presupuestarios, los cuales continúan superando sistemáticamente las proyecciones del Paquete Económico año tras año.
TE PUEDE INTERESAR: Nada es verdad, nada es mentira...todo depende de la inflación que se mira
Este fenómeno es especialmente destacable si consideramos que la economía mexicana arrastra una debilidad crónica desde hace varios trimestres; sin embargo, la recaudación tributaria se mantiene invariablemente por encima de lo presupuestado. ¿A qué obedece esta resiliencia? Fundamentalmente, a una mayor eficiencia recaudatoria y a una estricta supervisión fiscal.
Al analizar los componentes impositivos, resalta una caída real anual del 8.8% en la captación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) durante el primer bimestre del año. A primera vista, esto podría sugerir una caída en el gasto, pero la realidad es otra. A pesar del estancamiento económico virtual, el consumo interno se mantiene resiliente, respaldado tanto por el Indicador Mensual del Consumo Privado del INEGI como por las ventas de la ANTAD.
La explicación técnica de esta contracción en el IVA radica en las aduanas: la fuerte apreciación del peso frente al dólar reduce el valor en pesos de las importaciones, lo que comprime sustancialmente nuestra base gravable. Esta dinámica cambiaria es consistente con el colapso del 7.2% real anual observado en los impuestos a las importaciones durante el mismo bimestre.
En el corto plazo, es justo reconocer los esfuerzos por mantener la disciplina fiscal, logrando un superávit primario de 192.5 miles de millones de pesos y ubicando el indicador más amplio de deuda —el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP)— en un 49.8% del PIB, una cifra notablemente menor al 52.3% establecido en los Criterios Generales de Política Económica para este año.
No obstante, el panorama cambia con la publicación de los Pre-Criterios Generales de Política Económica para 2027, divulgados el miércoles 1° de abril. Hacienda proyecta un optimista crecimiento del 2.4% del PIB para el próximo año, contrastando marcadamente con el 1.82% que estima la mediana de la encuesta de especialistas del Banco de México en su última edición.
Si bien es habitual que Hacienda sobreestime el crecimiento mientras la recaudación permanece imbatible, el verdadero foco de preocupación es el endeudamiento.
Resulta poderosamente llamativo que los Pre-Criterios propongan elevar el SHRFSP al 55% del PIB para 2027, ajustando la meta de este mismo año al 54.7%. Esto representa un brinco enorme respecto al 49.8% recién reportado.
En suma, aunque se aplaude la disciplina fiscal en lo que va del año, los anuncios para 2027, o bien, anticipan un incremento sumamente fuerte en la ratio de deuda pública sobre PIB, o son el reflejo que los números ya no le cuadraron a la Secretaría de Hacienda en ambos informes.