Claudia Sheinbaum: el arte de no informar

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Opinión
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La presidenta Claudia Sheinbaum se empequeñece a sí misma cuando prefiere asumir el papel de defensora de oficio del movimiento del cual proviene y, en particular, de su fundador, en lugar de ocuparse apuntalar su papel en la historia nacional

La presidenta Claudia Sheinbaum pronunció 7 mil 197 palabras durante el mensaje pronunciado ante a sus invitados, en Palacio Nacional, con motivo de su Segundo Informe de Gobierno. Fue un discurso fiel a la costumbre: incluyó datos y cifras en las cuales se consignan los logros del gobierno... pero poco o nada informan.

No es menor la observación. Estamos hablando de la primera mujer -y no se trata de cualquier mujer- en ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo Federal. Estamos hablando de una mujer con instrucción académica de alto nivel, de alguien cuyo curriculum, a diferencia de su antecesor, no refleja las taras intelectuales de nuestro Perseo de Pantano.

https://vanguardia.com.mx/opinion/amlo-sheinbaum-la-esquizofrenia-discursiva-ID23132129

Se trata, para decirlo con toda la claridad del caso, de una mujer inteligente, de alguien capaz de pensar por ella misma... pero también de alguien atrapada en el laberinto de un “movimiento” podrido desde su nacimiento, pues todos en Morena están obligados a proteger al mesiánico fundador, pese a sus monumentales yerros y defectos.

Y no solo a él... también están obligados a proteger a sus retoños, a sus bendiciones, cuya única virtud es ser hijos de quien son.

Así, la presidenta Sheinbaum acudió a su Segundo Informe -como acude todos los días a su conferencia tempranera- lastrada por los plomos del obradorismo ramplón. Y eso implica una sola cosa: debe ofrecer coartadas para los pecados del movimiento del cual ha surgido.

Eso implica convertir a la obligación de rendir cuentas en un ejercicio de impermeabilización: porque lo importante es tapar las goteras, maquillar las filtraciones cuyo rastro evidencia, un día sí y al otro también, cómo el morenismo hace agua.

Así, la responsabilidad constitucional y legal de dar cuenta del estado de la administración pública se transforma en una obligación política de otro nivel: la de avalar conductas ajenas e invertir el capital personal en lavarle la cara a la legión de indecentes con quienes se debe gobernar.

La trampa se percibe, al menos desde fuera, como una de carácter inescapable. Por convicción o por incapacidad, la Presidenta no sabe, no puede, no quiere, o todo junto, convertirse en la figura de la historia nacional a la cual está convocada por el simple hecho de ser la primera mujer en ocupar la máxima magistratura del país.

Por ello, durante su alocución en Palacio Nacional invirtió el tiempo en tratar -porque lograrlo es imposible- de convertir a las pifias de su antecesor en virtudes, así como en retratar al movimiento del cual forma parte en un dechado de cualidades e integridad.

La defensa a ultranza de muchos de quienes le acompañan en el ejercicio de gobernar al país la empequeñece. Pero si ella misma es quien ha decidido aceptar esa indignidad entonces no se puede sino responsabilizarla de la realidad cotidiana.

Con todo ello, el colofón de esta historia no podría ser menos deprimente: en la época de la “dictadura perfecta”, el día del informe de gobierno era “El Día del Presidente”, una fecha para rendir culto a la personalidad y quemarle incienso al Tlatoani de turno. En la época de la “cuarta transformación”, la fecha se ha convertido en “El Día del Prócer de Macuspana”.

Y eso indica solo una cosa: como se ha dicho en este espacio anteriormente, pero habrá de repetirse cuantas veces sea necesario, Morena es un “proyecto político” -y el nombre le queda grande- el cual ha pasado de la génesis a la decadencia, sin posibilidad alguna de conocer el esplendor.

¿Cuál es la razón de ello? Se trata de un proyecto cuyo único puntal es el Mesías Tropical, como lo bautizó con tino inigualable Enrique Krauze. Por ello sus acólitos y aplaudidores no pueden dejar de pronunciar su nombre: porque sin López Obrador, su “movimiento” es la nada.

¡Feliz fin de semana!

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx

Columna: Portal, periodista con más de 30 años de experiencia en medios de comunicación impresos y electrónicos. Ingeniero Industrial y de Sistemas por la Universidad Autónoma de Coahuila y Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México. Además, es máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana y tiene estudios concluidos de maestría en Derechos Humanos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC. Se ha desarrollado profesionalmente en el servicio público, la academia y el periodismo. Integrante de la Comisión de Selección del CPC, del Sistema Anticorrupción de Coahuila.

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