Coahuila: Una renovación a mitad de sexenio puede constituir una estrategia benéfica
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Considero que es de vital importancia realizar una evaluación a conciencia sobre el trabajo realizado por los titulares del primer círculo de poder en el estado
“¿De qué tamaño es el miedo?” o “el miedo no anda en burro” son dos refranes aplicables al panorama político que se empieza a vivir en Coahuila ante las elecciones intermedias para elegir un nuevo Congreso. Morena ve con temor el proceso, pues ese partido no cuenta con una gran bolsa de adeptos que le favorezcan en las urnas, a pesar de los apoyos que ha dispersado entre los coahuilenses necesitados, en quienes ha depositado su confianza.
Resulta que Luisa María Alcalde, hasta hace dos días presidenta de Morena –removida por no dar los resultados esperados debido a la inmadurez que la distingue–, y el ya aparecido Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización de ese partido, se dieron a la tarea de estructurar un equipo de más de 60 personas, entre diputados federales y funcionarios públicos –de ese tamaño es el miedo–, para englobar a nuestro estado, con el fin de que sus candidatos al legislativo logren ganar la mayoría de las curules y así tener la posibilidad de empujar sus desaciertos y hacer de la normatividad los caprichos a los que están acostumbrados, siguiendo con las ocurrencias heredadas de un delirante López Obrador.
Los coahuilenses ya les tomamos la medida a los morenistas y a la línea que siguen, la cual no goza de aceptación general. Por ello, estamos seguros de que sus pretensiones no lograrán ese objetivo. Al tiempo.
Dejemos que pasen las elecciones intermedias y arrojen un resultado de victoria, reflejado en la aprobación de los electores debido al trabajo gubernamental que se está ejerciendo. Y una vez despejado el camino, será momento de iniciar los preparativos del segundo tercio de la administración, con el que Manolo Jiménez concluirá su tiempo al frente del gobierno estatal.
Antes de terminar el presente año, considero que es de vital importancia realizar una evaluación a conciencia sobre el trabajo realizado por los titulares del primer círculo de poder en el estado. Esta acción facilitará al gobernador dar su aprobación para la permanencia de sus colaboradores –ya sea por su buen trabajo o por convenir a objetivos políticos– en el sitio que les fue encargado al principio de la administración o, en su defecto, optar por ajustes ante un posible desgaste natural o por un movimiento estructural, el cual modifique los círculos político-administrativos, de manera que el sexenio termine con la fuerza con la que empezó y deje limpio el horizonte para el candidato que designe, a través del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y sentarlo en Palacio de Gobierno.
La conveniencia de renovar algunas piezas de la primera línea del equipo dará una bocanada de aire fresco que impulse y conduzca con fuerza el último tercio de la actividad oficial bajo criterios de calidad en el servicio, de manera que procure dejar una administración pública de resultados.
En su momento, el candidato o candidata a la gubernatura que triunfe podrá concatenar acciones de colaboración para construir un frente de transición que alimente al gobierno estatal que inicia, mientras la valoración de quien se va lo catapulte hacia horizontes más altos. La composición partidista de nuestro estado es mayoritariamente priista, igual que la distribución de las curules en el Congreso local; por lo tanto, el peso específico para la toma de decisiones estará sustentado marcadamente por las manos de quien gobierna Coahuila, que junto con su partido deberá emprender acciones pertinentes para el 2027, cuando se elegirán alcaldes y diputados federales.
Esperemos que las elecciones para elegir al Poder Legislativo se desarrollen con tranquilidad y que el trabajo poselectoral se realice con pulcritud, transparencia e imparcialidad. Asimismo, es fundamental que tanto los observadores electorales como los representantes de los partidos políticos, asentados en las casillas, hagan su trabajo con honestidad. Se lo digo EN SERIO.