Desaparecidos: La tragedia que necesitamos ver

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Opinión
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La tragedia de las personas desaparecidas refleja lo más vil del servicio público

Este domingo se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Hoy, como desde hace años, las decenas de colectivos en el país realizan todo tipo de actividades, protestas y marchas para recordar que hay más de 132 mil personas desaparecidas en México.

La cifra oficial del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) debería ser un escándalo para los más de 130 millones de mexicanos. Pero no es así. Por eso cada año, en fechas clave, como este 30 de agosto o como el Día de las Madres, las familias salen a las calles a protestar y recordar que hay un rompecabezas incompleto. Que hay un hombre, una mujer, un niño, una niña, que está desaparecida. O, como recalcan muchas madres: fue desaparecido.

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-regreso-de-rocha-moya-un-desafio-de-quien-LB23004917

Es un día para hacer memoria de las personas que no han sido localizadas. Hacer memoria de sus vidas truncadas, de sus familias incompletas. Es un día, también, para recordar que un Estado ha sido omiso y negligente.

La tragedia de las personas desaparecidas refleja lo más vil del servicio público: cuando un ministerio público revictimiza, le dice a la familia que “al rato regresa”, que “seguro se fue con la amante”, o cuestiona “si andaba en malos pasos”, “si se drogaba”. Lo más vil, cuando los expedientes terminan empolvados en los cajones de los escritorios; cuando no existen investigaciones ni voluntad para hacer una pesquisa. Lo más vil, cuando por muchos años los cadáveres no identificados fueron enviados a fosas comunes sin ningún control, sin ningún protocolo de extracción de perfil genético. Lo más vil, cuando los gobiernos prefieren quedarse de brazos cruzados en lugar de compartir y cotejar información entre aparatos de justicia. Cuando fueron permisivos e inclusive se involucraron en la desaparición. Cuando prefirieron voltear la cara frente a tantas zonas de exterminio que comenzaban a desperdigarse en los distintos territorios y que tuvieron que encontrar las familias. También se refleja en el trato con las víctimas indirectas, en los pocos recursos que destinan a las comisiones estatales de búsqueda o cuando no les importa en lo más mínimo cómo informar a una familia que su hijo o hija, al que buscaron por años, fue encontrado en una fosa común o en un campo de exterminio.

En la entidad, de acuerdo con datos del RNPDNO, hay 3 mil 689 víctimas de desaparición, de las cuales 2 mil 910 son hombres y 422 son mujeres. Torreón es la ciudad con la mayor cantidad de personas que no han vuelto a casa, con mil 33.

Y en el Coahuila blindado, donde se afirma que no pasa nada, el Registro Nacional contabilizó 123 personas desaparecidas en 2024, 62 en 2025 y 21 en lo que va de 2026. “Las desapariciones continúan”, insisten las madres buscadoras y colectivos.

El problema de las desapariciones en México ha cambiado la estructura social del país porque, ante la omisión del Estado, es la familia, principalmente las madres, la que tiene que hacerla de investigadora, recayendo en ellas la dolorosa tarea de buscar, así les cueste la vida.

Y quizá una de las mayores injusticias es que estas familias no sólo tienen que buscar a sus desaparecidos, sino también aprender a sobrevivir a la ausencia. Aprenden a leer expedientes, mapas, fotografías y coordenadas; a distinguir restos óseos, a caminar por terrenos peligrosos y a tocar puertas de oficinas donde muchas veces nadie les da respuestas. Han tenido que convertirse en buscadoras porque las instituciones que deberían hacerlo no han sido capaces de cumplir con su obligación.

https://vanguardia.com.mx/opinion/cuando-los-casos-revelan-patrones-desapariciones-forzadas-y-responsabilidad-internacional-en-mexico-GE23143270

AL TIRO

También en este Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas es buen momento para recordar que como sociedad no podemos ser indiferentes ante esta tragedia.

El 30 de agosto no debería ser solamente una fecha para recordar a quienes faltan. Tendría que ser también un día para preguntarnos qué hemos hecho como sociedad frente a esta tragedia y, sobre todo, cuánto tiempo más estamos dispuestos a tolerar que las familias tengan que buscar a sus propios hijos.

Es necesario que este día esté presente no sólo para las familias, sino para la sociedad entera.

Hasta encontrarles.

Francisco J. Rodríguez es autor de la columna Reflector que se publica todos los domingos desde 2019 donde se discuten principalmente temas políticos y sociales en Coahuila y México.

Es corresponsal de Vanguardia en la región Laguna, también es reportero investigafor de Semanario. Como periodista ha obtenido premios y reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo Rostros de la Discriminación y el Premio de Periodismo y Divulgación Científica.

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