El regreso de Rocha Moya, ¿un desafío de quién?
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La justicia mexicana había dicho que no había pruebas contra Rocha Moya. Sin embargo, tenerlo en el banquillo era un cálculo político. El hecho de que regrese es un desgaste y una carga
La semana pasada, en este mismo espacio, hablamos del “cierre de filas” morenistas para cobijar al júnior Andy López Beltrán, después de que el gobierno de Estados Unidos le retirara la visa. En esos días, una avalancha de comunicados y posicionamientos se plantó para hablar de soberanía y de no injerencia extranjera.
Una semana después, otro personaje motiva de igual forma la respuesta de los grupos morenistas. Pero ahora en el sentido contrario.
Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, regresó sin avisar a nadie a su cargo el viernes (estratégicamente el viernes, para diluir el impacto el fin de semana), después de haber pedido licencia en medio de señalamientos formulados en su contra desde la justicia estadounidense.
“Hoy regreso al ejercicio de mi responsabilidad como gobernador de Sinaloa con la frente limpia y en alto, y con la fuerza de la verdad de nuestro lado”, comentó en un mensaje en redes sociales.
A diferencia de hace unos días con el júnior Andy, ahora los morenistas se volcaron para criticar la decisión “por la libre” que hiciera Rocha Moya. Primero, la presidenta Claudia Sheinbaum escribió en X:
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder... México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros... El pueblo no está para alimentar ambiciones personales...”, publicó.
No era necesario hacer precisiones. El destinatario era claro. Pero, si había dudas, llegaron los comunicados.
La dirigencia de Morena calificó la reincorporación del gobernador como una “decisión personal”. En un comunicado refirieron que no tuvieron conocimiento de la resolución y que se deslindaban de la misma.
Después vinieron los gobernadores morenistas que reprocharon en conjunto la “decisión unilateral” de Rocha Moya de regresar al gobierno de Sinaloa. “Cerraron filas” con la Presidenta y manifestaron que “las decisiones individuales jamás estarán por encima del proyecto colectivo ni del mandato ciudadano”.
La Presidenta habla de “ambiciones personales”, y el partido y los gobernadores de “decisión personal” y “decisión unilateral”.
AL TIRO
La justicia mexicana había dicho que no había pruebas contra Rocha Moya. Sin embargo, tenerlo en el banquillo era un cálculo político. El hecho de que regrese es un desgaste y una carga.
Si todo parecía bien negociado y el gobierno no tenía planes de entregar a Rocha Moya al Departamento de Justicia de Estados Unidos, ¿por qué el regreso con tono de desafío? ¿Quién lo empujó a tomar esa “decisión unilateral”, que se traduce en un reto a la Presidenta?
Un desafío que se da en un contexto marcado por la cancelación de la visa del heredero de Palenque, en el marco del regreso e imputación del contralmirante Fernando Farías Laguna por su presunta participación en una red de huachicol fiscal y de los halagos públicos entre la DEA y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Quizá no necesariamente se trata de un desafío que proviene de Sinaloa. Tal vez llega de otro lugar del país. Más al sur.
...Al cierre de esta columna, Rubén Rocha Moya volvió a pedir licencia. Envió al Congreso estatal la solicitud y con ello, un mensaje: “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”.
Rocha cedió a las presiones de la Presidenta y de Morena, pero la duda de por qué decidió “unilateralmente” regresar al gobierno de Sinaloa y pedir nuevamente licencia menos de 48 horas después... sólo indica que estuvo motivado por otros intereses.