Día Internacional de la Lengua Materna en México

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Opinión
/ 21 febrero 2026

¿Por qué conservar las lenguas indígenas que aún se hablan en México? Porque al conservarlas estamos preservando una parte fundamental del patrimonio originario de nuestro país

Ayer 21 de febrero se conmemoró el Día Internacional de la Lengua Materna en comunidades indígenas que tengo el privilegio de conocer, aunque en algunas se festejó el viernes 20, como en el caso de la comunidad nahua de Cuaxicala, Huauchinango, Puebla.

¿Por qué conservar las lenguas indígenas que aún se hablan en México? Porque al conservarlas estamos preservando una parte fundamental del patrimonio originario de nuestro país. Pocos mestizos mexicanos hablan frases o palabras en lengua materna. Viene a mi memoria mi padre, quien tenía un gran diccionario de lengua náhuatl en su biblioteca. Debo decir que me consta que algunos cronistas sinaloenses y sonorenses dominan la lengua yoreme, hablada por el pueblo mayo.

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Y bien, las actuales autoridades federales de educación están volviendo a impulsar la enseñanza de las lenguas maternas. En octubre de 2025, mi comadre María Luisa Bustillos Gardea, gobernadora tarahumara de Ciénega de Norogachi, Guachochi, Chihuahua, recibió en la Ciudad de México su acreditación de maestra de la lengua rarámuri, aunque siendo joven ya la impartía en su comunidad.

Existen obstáculos endógenos que se presentan para la conservación de las lenguas maternas, como lo es el imaginario de que no es bueno hablarlas porque quienes lo hacen son discriminados, especialmente si son jóvenes. Entonces, hay padres de familia hablantes que no enseñan a sus hijos su lengua materna.

Les compartiré el glorioso caso de una mujer maya a quien conocí gracias a don Mario Chan Colli, ilustre cronista de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo; ella es Enma Dolores Uhu Cohuo, quien se hace acompañar por su esposo Roque Pech, su principal aliado y cómplice. Enma nació en cuna muy humilde, siendo la lengua maya la que aprendió de manera natural en su infancia; siempre fue inquieta y buscó la manera de aprender español. Gracias al maestro Eleuterio Po‘ot Yaj aprendió pedagogía lingüística y llegó a ser profesora de lengua maya en el Ayuntamiento de Mérida, Yucatán, y luego informante del idioma en la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, Estados Unidos, en donde conoció a la académica Victoria Bricker, a quien apoyó a transcribir sus libros.

Al regresar a Yucatán decidió abrir un instituto de la lengua maya, iniciando hace 25 años, en 1999, sus labores en una pequeña escuela en su natal pueblo de Sanahcat, en donde imparte clases a niños indígenas mayas. La escuela se ubica en la colonia Mayapán. Enma Dolores llegó a declarar públicamente, al inicio de este esfuerzo, que se debería promover la enseñanza de la lengua maya tal como se hacía con el idioma inglés.

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Su casa sufrió un incendio y perdió casi todos sus haberes, incluyendo los ejemplares del libro que le editaron para enseñar lengua maya bajo el título “Maaya T‘aan”. Sería un acto de justicia volverlo a editar. En cuántas ocasiones se presentan libros que no aportan nada a nadie; el que escribió Enma significa mucho para la conservación de la lengua maya.

En el terreno de la producción de libros, me siento orgulloso del trabajo del maestro Mario Chan Colli por la presentación del libro “Ja’ab Ilustrado: Recuperando el Calendario de los Abuelos Mayas”, en el campus Felipe Carrillo Puerto de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (UQROO) el jueves 19 de enero, obra que rescata el conocimiento ancestral del calendario maya. Por cierto, la digna y sensible profesora Enma fue invitada especial.

Columna: Mundo sustentable

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