Economía, política, ideología

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

La política ha tomado el cetro y quiere imponer a los demás los intereses económicos de un grupo relativamente pequeño

Estamos viviendo una etapa de la humanidad en la que muchos valores cambian rápida y radicalmente en poco tiempo. No afirmo que todo tiempo pasado fue mejor, sino que el que nos tocó vivir se ha degenerado a nivel inesperado. Si la economía es o era el eje de la sociedad, es porque todo debe estar encaminado a que los seres humanos tengamos una vida aceptable, gozando de los mínimos bienes que nos hagan felices o, al menos, no infelices. Esto sabiendo que no tenemos más que una vida, que nuestro cuerpo es lo único que realmente poseemos y que la relación con el resto de las personas, las que nos rodean y las que viven lejos, es vital. La economía sería la aplicación del bienestar en cada una de las sociedades, unas con demasiados bienes, otras con menos o muy poco, pero las comparaciones no son tan importantes, salvo porque los más privilegiados abusan y hacen infelices a los menos ricos o también a los pobres.

Esto lo digo porque poseer demasiados bienes no siempre asegura la felicidad. Entre los muchos suicidas con que cuenta Saltillo (contar; sumar; acumular), hay al menos seis millonarios, cinco varones y una dama, algunos de ellos personajes realmente admirables, generosos y con no pocas cualidades. Mas no querían vivir. Yo defiendo que tenían razón, que tenían el derecho a renunciar a su vida.

https://vanguardia.com.mx/opinion/de-balompie-alegria-y-corrupcion-FL21912502

Siguiendo la idea, me vienen a la mente tres autores que convivieron con individuos y sociedades que podríamos colocar en la pirámide en el escalón más bajo. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss escribió que si alguna vez los humanos fueron felices fue en la Edad de Piedra (“El Pensamiento Salvaje”), y el americano Marshall Sahlins mostró que los bienes externos son relativos, que las tribus pobres no se dan cuenta de que lo son (“Stone Age Economics”). Más cercano a nosotros, Oscar Lewis investigó a cinco familias de la Ciudad de México y mostró que la única desdichada era la que se enriqueció: la familia Castro. Así que la economía es relativa en el sentido expresado. En la lengua tojolabal no existía la palabra “pobre”, puesto que no tenían el antónimo “rico”; todos eran iguales.

Comprobamos que la política ha tomado el cetro y quiere imponer a los demás los intereses económicos de un grupo relativamente pequeño. La aniquilación de Gaza por un pueblo que sufrió durante siglos persecución y muerte, los hebreos, enseña que no fueron capaces de comprender la historia, que sus beneficios están por encima de la ética, que pueden ser tan crueles como los nazis. Enzo Traverso (“Gaza ante la Historia”) hace un relato crítico extraordinario, sin generalizaciones. Por ejemplo, escribe que muchos judíos de Estados Unidos se han manifestado a favor de los gazatíes y contra Israel. Pero Donald Trump no se queda atrás en sus actos de aniquilación de aquellos que considera enemigos, sin serlo. Su última declaración es que España es el país más opuesto a “América”.

Intitulé tres grandes conceptos que son, cada cual, sumamente extensos, problemáticos, difíciles. Sin embargo, lo hago desde un punto de vista moral (no moralista). Queda el tercero: la ideología. No está de más decir que la creación del término se debe a Napoleón y que luego Marx lo desarrolló en profundidad, dentro de un esquema de la lucha de clases. La ideología es, a un tiempo, interpretación de lo real y su propia obstrucción de la misma. Vemos que un personaje fascista de Colombia, que ganó la presidencia por menos de un punto, de inmediato utilizó la ofensa, la amenaza, la burla contra quienes considera enemigos (la mitad de su pueblo). El fenómeno se orienta hacia lo patológico, como en los casos de Trump, Putin, Kast, Milei, Netanyahu y congéneres. Ellos y otros, a niveles más modestos, rompen la integración de sus pueblos por la dominación de los mismos a niveles increíbles.

https://vanguardia.com.mx/opinion/algunos-libros-CH21737360

Un gran filósofo cristiano, Paul Ricoeur (“Hermenéutica y Acción”), asevera que la ideología del poder llega al estancamiento de lo político (y de lo económico, diría yo): “Cada poder imita y repite un poder anterior: todo príncipe quiere ser César, todo César quiere ser Alejandro, todo Alejandro desea helenizar a un déspota oriental”.

Lo antes dicho sólo es un deseo de establecer la necesidad de un pensamiento crítico indispensable para que la democracia sea funcional y humanista.

Columna: De habla y tiempo

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM