Efectos que siguen dañando a México

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Opinión
/ 24 abril 2026

Don Chinguetas es un hombre casado que sigue llevando vida de soltero. La otra noche llegó a su casa cuando el sol asomaba ya sus refulgentes pompas por los balcones del oriente. El tarambana trascendía a chínguere, a perfume barato y a jabón chiquito. Su mujer lo esperaba hecha una anfisbena. Le preguntó, encrespada: “¿De dónde vienes?”. “De la ópera –contestó el calavera–. Se cantaba una de Wagner, por eso llego en horas de la madrugada, y eso que la función empezó a las 5 de la tarde”. “¡Mientes! –rebufó la señora–. ¡Eres un cínico!”. “No lo soy –se defendió don Chinguetas–. “Si lo fuera te habría dicho en verdad de dónde vengo”... Cuenta la leyenda que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, seguía ganando batallas aún después de muerto. Narraban los antiguos romances castellanos que, fallecido ya el Campeador, sus hombres pusieron el cadáver del adalid sobre el caballo, y llevándolo adelante fueron a la batalla contra los sarracenos. Los moros, al ver al Cid, huyeron despavoridos dejando libre el campo. Pues bien: los malos efectos del régimen obradorista siguen dañando a México aún después de que el demagogo autócrata se fue a “La Chingada”. La captura del contralmirante de la Marina apresado por el gobierno argentino, aunada a la anterior prisión del vicealmirante su hermano, pone de manifiesto el grado de corrupción a que se llegó en el interior de esa secretaría después de que AMLO le atribuyó funciones por completo ajenas a la ley constitucional y a su naturaleza. López, pañuelo blanco en mano, anunció en tono triunfalista que gracias a él la corrupción había desaparecido en México. Ahora sabemos que su régimen estuvo podrido por ese mal, y que las corrupciones de todo orden habidas en el curso de su sexenio superan a las de otros períodos presidenciales. Elementos pertenecientes tanto al Ejército como a la Marina tenían la honradez de la cerradura, que protege la puerta hasta que alguien llega con la llave idónea para abrirla. Decía un político de baja estofa: “No pido que me den, nomás que me pongan donde hay”. López Obrador puso a esas corporaciones donde había dinero, y algunos malos integrantes de ellas cayeron en la insana tentación de enriquecerse, y así atentaron contra el prestigio de las instituciones a las que pertenecían. Rey Midas al revés, el caudillo morenista convirtió en heces todo lo que tocó: salud, educación, economía, seguridad, cultura, y destruyó sistemáticamente las instituciones en que se basan la democracia, la justicia y la libertad. Con eso instauró un maximato cuyos efectos siguen. Si tiene un adarme de conciencia el cacique de la 4T debe reconocer desde ahora el mucho mal que a México hizo con su autoritarismo, su ineptitud y sus costosos caprichos. Impune por causa de la ilegalidad reinante en el país, el juicio de la Historia pondrá a ese nefasto personaje en su lugar. Al tiempo... En el argot del bajo mundo de la Ciudad de México la palabra “pompino” se usó durante mucho tiempo para designar el acto erótico en que un hombre tenía relación sexual con varias mujeres a la vez. Pues bien: el desventurado señor don Cucoldo sufrió la experiencia inversa: sorprendió a su esposa en el lecho conyugal en compañía de cinco individuos. Antes de que el atónito marido pudiera articular palabra habló la señora: “Cucú: si te digo que no estamos haciendo nada malo no me lo vas a creer ¿verdad?”... Juanilito le dijo a Pepito: “Mi mamá es más guapa que la tuya”. “No es cierto”. “Mi mamá se viste mejor que la tuya”. “No es cierto”. “Mi mamá es mejor que la tuya”. “Ahí sí me ganas –reconoció Pepito–. Lo mismo dice mi papá”... FIN.

https://vanguardia.com.mx/opinion/presidenta-la-historia-debe-unirnos-no-separarnos-CC20226712

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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