El ángel inútil
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En ‘El Sol’ de Monterrey publicaba don Rosendo Ocañas una columna diaria, en verso, que se llamaba ‘Musa popular’
Hace tiempo escuché una frase lapidaria:
–Es más pendejo que los ángeles de la guarda de los Kennedy.
Relacioné la frase con unos versos humorísticos compuestos por don Rosendo Ocañas, destacado escritor de Monterrey a quien la gente conocía como “El Vate”. Escribía allá por los años cincuenta del pasado siglo en los diarios regiomontanos, y hacía también guiones para radio. En “El Sol” de Monterrey publicaba don Rosendo una columna diaria, en verso, que se llamaba “Musa popular”. A esa sección pertenece esta traviesa obra:
Se murió don Juan Helguera,
y ya de este mundo ausente
vio que una sombra silente
lo seguía a dondequiera.
Don Juan, sagaz cual pantera,
con ansiedad que no tarda,
esperó a la sombra parda.
“¿Quién eres?” –le preguntó.
Y la sombra respondió:
“Soy tu ángel de la guarda.
Cuando eras niño pequeño
y te dio aquel sarampión,
yo me hallaba en un rincón
velando tu inquieto sueño.
Cuando eras joven risueño,
y guiabas auto veloz,
yo, por órdenes de Dios,
tu trayectoria seguía,
evitando la avería
y eludiendo el choque atroz
Cuando saltaste una barda
montando brioso corcel,
yo evité el desastre aquel
a tu figura gallarda.
Soy tu ángel de la guarda,
y siempre estuve a tu lado.
Te he seguido, te he cuidado,
te salvé de mil percances,
y me extraña que hoy te canses
y me estés mostrando enfado”.
Don Juan, que había guardado
una apariencia de fe,
dando al suelo un puntapié
le preguntó sin más trabas:
“¡¿Y dónde diablos estabas
el día que me casé?!”.