El banquero y Pedro Páramo

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Opinión
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La obra de don Alberto Celorio Blasco es deliciosa. Ojalá muchos señores como él, con años bien vividos, se animaran también a escribir sus recuerdos y sacarlos a la luz

Hace años recibí una carta de don Alberto Celorio Blasco, vecino de la vecina Matehuala.

“...Aunque no nací en Matehuala ya llevo 50 años viviendo aquí, y la quiero casi tanto como usted quiere a su ciudad. Me viene a la memoria el pasaje en el que comentaba usted que un ángel se portó muy bien, y San Pedro, de premio, lo mandó a Saltillo.

https://vanguardia.com.mx/opinion/tres-cuartos-OB23881816

“Leí en su columna la copla oaxaqueña que se refiere al sexto y noveno mandamientos. (“Si no se quita el noveno, / y el sexto no se rebaja, / ya podrá Diosito bueno / llenar su Cielo con paja”. En una visita que hice recientemente a Oaxaca les pregunté a mis anfitriones si efectivamente era conocida esa copla. Me contestaron que no sólo la conocían, sino que sabían que usted la había comentado.

“Bien, don Armando. Dicen que carta que no cabe en una página es carta que se debe descartar. Por lo cual me despido, con mi sincera admiración”.

Don Alberto Celorio Blasco escribió un libro de memorias. Es su único libro, pues no es él de esos que han escrito más libros que los que han leído, dicho sea sin aludir al Jefe Máximo. ¿A quién dedica su libro don Alberto? Nada menos que a Enrique Jardiel Poncela, gran humorista español. La dedicatoria dice así: “A Enrique Jardiel Poncela, por su libro ‘Espérame en Siberia, Vida Mía’. Al leerlo en mi adolescencia, me inculcó el gusto por la lectura y me hizo adicto a ella”. De veras: nadie sabe para quién trabaja. Y el escritor, menos.

Don Alberto tiene una virtud que no es muy fácil encontrar entre aquellos que publican sus memorias: la modestia. Nos cuenta que recién aparecido su libro, se alegró mucho al saber que se estaba vendiendo bien. La explicación: el maestro de Español de la secundaria local les ofreció a sus estudiantes que al que encontrara en el libro 20 faltas de ortografía o sintaxis le pondría 8 de calificación, y 10 al que hallara más de 30 errores. Dice don Alberto que casi todos los alumnos obtuvieron esas altas calificaciones.

La obra de don Alberto es deliciosa. Ojalá muchos señores como él, con años bien vividos, se animaran también a escribir sus recuerdos y sacarlos a la luz, pues mucho se aprende con la lectura de libros como “Aquellos Tiempos”. Consideremos, por ejemplo, este pensamiento: “No me preocupa lo que les falta a mis nietos, sino lo que les sobra”. O este otro: “Tardé dos años en aprender a hablar, pero en los 70 que tengo no he aprendido a callar”. O éste: “Las películas de mis tiempos terminaban cuando la pareja llegaba a la cama. Ahora empiezan cuando están en ella”.

https://vanguardia.com.mx/opinion/balada-a-satan-BP23860450

De niño era muy travieso don Alberto. Un día, de visita con su familia en Los Ángeles, California, hubo un tremendo terremoto. Cayeron casas y edificios. Don Alberto, entonces de 5 años de edad, se preocupó bastante: de seguro le iban a echar a él la culpa del desastre.

Cuenta regocijantes anécdotas el señor Celorio, como aquella del director de “Pedro Páramo”, película que se estaba filmando en el cercano Real de Catorce. El cineasta fue a Matehuala a buscar a alguien que tuviera pinta de banquero, para extra. Escogió a cinco, entre ellos a don Alberto, y sólo a uno rechazó. Era don Herlindo Cossío, el único banquero que entonces había en Matehuala.

Envío aquí y ahora un grato recuerdo a la memoria de don Alberto Celorio Blasco.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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