El Correo y las cartas a Santa y los Reyes Magos en Saltillo
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Es significativo que la bella tradición promovida por Correos de México subsista en estos tiempos del ciberespacio y la comunicación virtual
Existe una tradición mexicana fuertemente arraigada en el centro y sur del país, por la que los Reyes Magos traen regalos a los niños la noche entre el 5 y el 6 de enero, y que proviene de la tradición evangélica de los tres Magos de Oriente que llegaron hasta el portal de Belén a adorar al Niño Jesús y a entregarle obsequios de gran significado: oro, por ser rey; incienso, por su divinidad, y mirra, por su humanidad. En el norte de México, en cambio, Santa Claus absorbe casi en su totalidad la concesión de los juguetes y regalos para los niños, y los reparte la noche del 24 de diciembre volando por los cielos en su trineo tirado por renos.
El Servicio Postal Mexicano ha apoyado desde los años setenta esa práctica de las familias mexicanas. Además de emitir cada año, en edición limitada para el servicio postal del mes de diciembre, una estampilla especial llamada “Navidad Mexicana”, de colección para filatelistas, la oficina central convierte su sede principal en la Ciudad de México en el “Palacio de los Deseos”. Para ello instala un Taller Navideño con el objetivo de fomentar en los niños la tradición de escribir y enviar mediante el Servicio Postal sus cartas a Santa Claus y a los Reyes Magos, al mismo tiempo que aprenden cómo escribir una carta utilizando pluma o lápiz, papel, un sobre y estampillas, y cómo enviarla a través del correo postal.
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La administración de Correos en Saltillo no realiza ningún taller al respecto, pero vende la estampilla postal de “Navidad Mexicana” –este año con un bello bodegón con las tradiciones gastronómicas de la temporada–, y dispone en sus oficinas la instalación de buzones especiales para depositar las cartas dirigidas a Santa Claus y a los Reyes Magos, de tal suerte que los pequeños puedan satisfacer su deseo de enviarles, en forma segura, sus cartas en las que piden juguetes y regalos a uno u otros. También recoge las cartas dirigidas a tales personajes depositadas en algunos buzones que aún subsisten en la ciudad, fuera del centro.
Es significativo que la bella tradición promovida por Correos de México subsista en estos tiempos del ciberespacio y la comunicación virtual. El rito de ir a la oficina postal, comprar la estampilla especial, pegarla a la carta y depositarla en el buzón con el letrero Cartas a Santa Claus o Cartas a los Reyes Magos, debe de tener un encanto particular para los niños, previamente informados por sus padres o maestros sobre el funcionamiento y la misión del correo postal, tan importante como la que están cumpliendo ellos mismos al informar a los pequeños sobre el Servicio Postal Mexicano, un servicio que, si no fuera por la paquetería, ya hubiera fenecido a causa de los servicios digitales y las empresas de paquetería que acabaron por eliminar la práctica de escribir y enviar cartas postales.
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En Saltillo, la mayor parte de las cartas de los niños van dirigidas a Santa Claus, y si alguna vez llegaron a las 30 mil, cada año disminuye su número, mientras que los Reyes Magos reciben casi una tercera parte de las enviadas a Santa, pues la tradición de pedir regalos a dichos personajes no está muy extendida en esta zona por la influencia de Estados Unidos, así que el personaje bonachón, de larga barba blanca y traje colorado, con residencia en el Polo Norte, se lleva la mayor parte de las cartitas de los niños. Aunque los Magos no traigan regalos a los niños, la comunidad de Saltillo en general conserva la tradición del día de Reyes como la fiesta cristiana de la Epifanía, la adoración de los Tres Reyes Magos con el significado del día en que Jesús se da a conocer.
En cambio, entre los saltillenses sí está arraigada la tradición de la Rosca de Reyes y cada año aumenta la venta de las mismas. En cualquier lugar donde la gente se reúne, sea por lazos familiares, amistad o trabajo, se comparte ese pan en forma de rosca con adornos de frutas secas y ates de colores que representan las joyas que portaban los Reyes Magos en su atuendo, y lleva escondidos en su interior pequeños muñecos de plástico con la representación del Niño. Venida del centro del país, esta tradición dicta que aquellos a quienes les toca un monito en su rebanada deberán invitar los tamales y el champurrado en la fiesta de la Candelaria el 2 de febrero, fecha en la que se realiza la “levantada” del Niño Dios y que marca el tiempo de guardar las figuras y los adornos del “Nacimiento” hasta el próximo año.