El fantasma de una desaceleración impulsada por la IA

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Opinión
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De ocurrir, afectaría gravemente al mercado de valores

Por Dambisa Moyo, Project Syndicate.

ESTAMBUL- El crecimiento económico actual depende en gran medida de la inversión en IA y del gasto público. El Fondo Monetario Internacional estima que la IA podría aportar hasta medio punto porcentual al crecimiento global anual durante los próximos diez años, elevando la tasa promedio del 3% al 3.5%.

Solo en Estados Unidos, se prevé que las grandes empresas tecnológicas gasten 650 mil millones de dólares en infraestructura de IA en 2026, desde la construcción de centros de datos hasta la adquisición de equipos. Según JPMorgan, la inversión relacionada con la IA ha representado aproximadamente una quinta parte del crecimiento real del PIB estadounidense durante el último año, aportando 0.5 puntos porcentuales.

Sin embargo, hay indicios de que se avecina una desaceleración impulsada por la IA. Basta con fijarse en la reciente subida de las tasas de interés propiciada, al menos en parte, por los cambios en los flujos de capital. Los gastos de capital en IA, que antes se financiaban con recursos internos de las empresas, cada vez más se financian mediante la emisión de deuda y de acciones. Google, que históricamente ha sido un importante comprador de sus propias acciones y cuenta con reservas sustanciales de efectivo, hoy está recurriendo a los mercados financieros.

Este aumento del endeudamiento relacionado con la IA se produce en un momento en que los gobiernos se enfrentan a una carga de deuda cada vez mayor y a déficits fiscales persistentes, junto con unas crecientes necesidades de gasto en infraestructura y defensa. El resultado es una competencia cada vez más intensa por el capital, lo que está haciendo subir los rendimientos de los bonos y amenaza con llevar a la economía global a una recesión. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 y 30 años se están acercando a niveles que no se veían desde 2002. A nivel global, alrededor del 84% de los valores de renta fija hoy ofrece un rendimiento superior al 3%, comparado con apenas el 12% de estos valores en enero de 2022.

Y la presión no se limita a los mercados de bonos. Este año se han retrasado varias OPI relacionadas con la IA, entre ellas las de SB Energy, Oura y OpenAI. SoftBank recientemente emitió bonos a siete años al 975%, mientras que Meta emitió deuda al 7.5%, lo que sugiere que los inversores exigen rendimientos similares a los de las acciones para financiar inversiones en IA.

Una desaceleración impulsada por la IA afectaría gravemente al mercado de valores. Las sólidas rentabilidades de los índices principales ya ocultan un mercado bifurcado en el que las acciones no relacionadas con la IA están registrando malos resultados, mientras que las empresas de IA impulsan casi todas las ganancias.

Si las acciones relacionadas con la IA comienzan a caer, es probable que los consumidores con mayor poder adquisitivo reduzcan su gasto. La caída de las valoraciones bursátiles también haría que los inversores de capital riesgo se mostraran más reacios a financiar a las startups de IA, que se verían obligadas a recortar sus planes. El resultado podría ser un círculo vicioso de caída de la inversión y de los precios de las acciones en todo el sector.

Varios factores podrían provocar dicha desaceleración. Unas ganancias de productividad decepcionantes y unos rendimientos de inversión débiles podrían llevar a las empresas a replantearse sus planes de gasto. Los cuellos de botella en materia de infraestructura y los ciberataques podrían entorpecer la expansión. Y el endurecimiento de la oposición NIMBY (“no en mi patio trasero”) a los centros de datos podría provocar una reacción política adversa. Cualquiera de estos acontecimientos podría hacer descarrilar el auge de la IA.

Se prevé que el gasto global en IA supere los 2.7 billones de dólares este año. Si bien una desaceleración podría reducir los costos de financiación, la consiguiente caída de las tasas de interés no sería suficiente para sostener la economía en general. Las tasas hipotecarias estadounidenses, que han alcanzado casi el 75%, su nivel más alto desde 2023, tendrían que bajar significativamente para que la inversión fija residencial pudiera recuperarse.

Los bancos centrales, por su parte, tendrían un margen limitado para recortar las tasas de interés en respuesta a una recesión provocada por la IA Project Syndicate. Con la inflación aún por encima de sus metas del 2%, en parte debido a las guerras en Ucrania e Irán, se mostrarían reacios a estimular la economía por temor a perder credibilidad.

Los gobiernos, que ya lidian con la carga de grandes déficits fiscales, tendrían dificultades para proporcionar un estímulo fiscal adicional que compensara una crisis económica. Gran parte del capital internacional que fluye hoy hacia Estados Unidos está impulsado por las expectativas de rentabilidad relacionadas con la IA. Si esa rentabilidad no se materializa, parte de ese dinero podría volver a sus países de origen, lo que debilitaría el dólar y haría subir los rendimientos de los bonos del Tesoro. Esto, a su vez, haría que al gobierno de Estados Unidos le resultara aún más difícil financiar sus déficits.

El FMI ya ha identificado indicios de desdolarización en las reservas oficiales de divisas, lo que refleja el papel cada vez menos relevante del dólar, especialmente en la facturación comercial y las finanzas transfronterizas. En el cuarto trimestre de 2025, el dólar representó el 56.8% de las reservas globales de divisas, frente al 72% aproximadamente de su punto álgido en 2001.

Los líderes empresariales deberían prepararse para una desaceleración económica impulsada por la IA. Como mínimo, las empresas deberían gestionar sus balances de forma conservadora y mantener reservas de efectivo adecuadas. Más importante, deberían evaluar en qué medida sus recientes resultados financieros se han visto favorecidos por el gasto relacionado con la IA y las expectativas de futuras ganancias de productividad, y cómo les iría si ese gasto se agotara. Aquellos que esperan que el auge de la IA dure para siempre pronto podrían llevarse una sorpresa desagradable. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Dambisa Moyo, economista internacional, es autora de Edge of Chaos: Why Democracy Is Failing to Deliver Economic Growth -and How to Fix It (Basic Books, 2018).

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