El final de los tiempos: la sexta gran extinción
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La sexta gran extinción en masa en la historia supondrá el colapso del ecosistema entero, ocasionando la muerte de casi la totalidad de los animales, plantas y humanos
Preocúpese, pues lo que le voy a describir no surgió de las mentes de escritores de ciencia ficción como Isaac Asimov, Julio Verne, H. G. Wells o Arthur C. Clarke. No. Se trata de un estudio científico publicado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences”, en el que se concluye que, incluso si se cumpliera el Acuerdo de París de limitar el calentamiento hasta los 2 °C de ascenso, nuestro clima corre el grave riesgo de llegar a un punto de no retorno, denominado estado de “Tierra invernadero”. Este escenario implica que diversos fenómenos están conduciendo al aumento de la temperatura global de entre 4 y 5 °C que, junto con la elevación de los mares, tendrá como consecuencia la reducción de la población del planeta hasta llegar a sólo mil millones de habitantes, frente a los 8 mil 300 millones de personas que somos ahora.
“Las emisiones humanas de gases de efecto invernadero no son el único condicionante de la temperatura de la Tierra”, ha dicho en un comunicado Will Steffen, primer autor del estudio e investigador en la Universidad Nacional Australiana.
“Nuestro estudio sugiere que un aumento de temperaturas de 2 °C inducido por el hombre podría disparar otros procesos, por medio de un fenómeno de retroalimentación positiva, que llevarían a un calentamiento más grave, incluso si dejamos de emitir gases de efecto invernadero”.
Esto implica que ninguna clase de acuerdo entre líderes mundiales ha sido ni será suficiente. El aumento térmico de la Tierra, causado por los gases de efecto invernadero en la atmósfera, está activando otros procesos naturales que elevan, por su cuenta, las temperaturas. La publicación, además de enumerar datos escalofriantes, destaca los peligros inminentes del calentamiento global y lanza una alerta: un llamado angustiante para detener la deforestación, el cambio climático y la dilapidación de nuestros recursos naturales.
La maquinaria planetaria está fallando y a este fenómeno lo han llamado “retroalimentación”, que está provocando el aumento de las temperaturas a partir de cierto umbral. Entre sus manifestaciones se cuentan el derretimiento de lo que se conoce como el permafrost (suelo congelado), la pérdida de clatratos de metano en el suelo oceánico, el debilitamiento de los sumideros de carbono terrestres y marinos, el incremento de la actividad respiratoria de las bacterias oceánicas, la disminución de precipitaciones en el Amazonas, la reducción de la cobertura de nieve en el hemisferio norte, la desaparición del hielo de verano en el Ártico y la merma de las cortezas heladas en el Ártico y la Antártida. El calentamiento también ha provocado la proliferación del “sargazo”, que está acabando con lo que pronto dejará de ser un mar azul turquesa en toda la Riviera Maya.
El final de los tiempos se acerca. La sexta gran extinción en masa en la historia supondrá el colapso del ecosistema entero, ocasionando la muerte de casi la totalidad de los animales, plantas y humanos.
Estamos ante el fin de la civilización humana tal como la conocemos. Las destrucciones anteriores fueron causadas por fenómenos naturales, como la caída de meteoritos o erupción de volcanes gigantes. La quinta extinción en masa tuvo lugar hace aproximadamente 66 millones de años y provocó la desaparición de los dinosaurios y de casi todo sobre la Tierra. Si ellos no hubieran desaparecido, los humanos no estaríamos aquí.
Ahora nosotros somos la causa. Será la única extinción en la que los humanos han participado, además de la más rápida. Los anteriores desastres naturales requirieron miles de años para acabar con todas las especies. A nosotros nos bastaron apenas 150 años para arrasar con todo lo que podía ser destruido.
Estamos ya en el punto de no retorno: los primeros días de la sexta extinción masiva del planeta, un escenario que ni la imaginación de los escritores de ciencia ficción llegó a plantearse, ni siquiera el gran Isaac Asimov, quien afirmó que “sólo hay una guerra que puede permitirse el ser humano: la guerra contra su extinción”. El célebre autor nunca previó la capacidad destructiva sobre el único lugar en todo el universo donde floreció la vida: la Tierra, provocada por el único ser inteligente que apareció en los más de 4 mil 500 millones de años de historia: el hombre.