El golpe en la mesa tricolor

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Opinión
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La reunión priista del pasado sábado fusionó el encuentro del Consejo Político Estatal del PRI y la toma de protesta de los 38 comités municipales; sin embargo, esta tuvo el efecto de una granada expansiva para “causar desgarramiento y hemorragia internos” en los morenistas de Coahuila.

Ese día, entre 28 y 35 mil priistas de las cinco regiones del estado escucharon la voz del su único líder, Miguel Riquelme, quien contó con la discreta presencia de Alejandro Moreno y las agradecidas ausencias de Rubén Moreira y Carolina Viggiano, para fijar con lucidez política y claridad estratégica su sólido compromiso con Coahuila.

Con la enérgica y determinada voz de un líder de masas, ese sábado, Riquelme decretó ante el furor de sus seguidores: “aquí en Coahuila le vamos a ganar a Morena, a la buena, al tú por tú, con las estrictas reglas de nuestra democracia”.

Y puso la vara alta: “no vamos a ganar por ganar, sin tener los intereses de Coahuila como un bien superior. Porque en las elecciones de 2023 –puntualizó– nos estamos jugando el destino del estado”.

Para ello, insistió Riquelme, “estamos obligados a: trabajar para sumar y en alianza con (el PAN y el PRD) ganar la próxima contienda electoral” de manera rotunda –y épica– “en la tierra de los revolucionarios de grandeza”.

Esa alianza, sin embargo, requerirá de dos cimientos sólidos: primero, “una militancia (sólidamente unida), bien organizada y plenamente convencida que los tricolores somos la mejor alternativa política”; capaz de no dejarse seducir por los cantos de la sirena o “discurso del odio de división y enfrentamiento que en otras entidades ha logrado convencer a la mayoría”.

Y segundo, un candidato priista de unidad con el que cual “nos iremos todos juntos porque el futuro de Coahuila es lo que está en juego”.

Para que no hubiese duda del compromiso encarnado en sus palabras, Riquelme cerró así: “mi compromiso central es y está con el pueblo de Coahuila que me eligió para ser gobernador por ello, de frente a ustedes, yo les digo: ¡yo no aceptó embajadas! ¡Yo me la juego con el PRI!”.

La fórmula de Riquelme es una: gobernador comprometido con los intereses superiores de Coahuila, más alianza partidista y ciudadana –unida y fuerte–, más estructura tricolor –militante y profesional–, más candidato tricolor de unidad, igual a triunfo priista en la gubernatura y el Congreso local en 2023.

Este fue el golpe en la mesa del tricolor a sus opositores morenistas quienes al día siguiente organizaron en Francisco I. Madero la segunda asamblea por la Unidad y la Movilización para que siga la Transformación.

En realidad, fue una pasarela de corcholatas –tal como son definidos de manera despectiva– por el mismo AMLO (¿cómo se sentirá la única y real corcholata Carmen Salinas, quien además era priista de corazón?). Ese desfile tuvo dimes y diretes entre el senador Ricardo Monreal y el secretario de Gobernación Adán Augusto López, que fueron observados en silencio sepulcral por Claudia Sheinbaum y Mario Delgado.

Este encuentro también sirvió para ratificar a los precandidatos que serán parte de la encuesta morenista que definirá al candidato a la gubernatura: Reyes Flores, Luis Fernando Salazar, Ricardo Mejía y Armando Guadiana.

Entre dos y tres mil simpatizantes morenistas llegaron una hora y 15 minutos tarde (no acarreados, sino por su propio píe –Delgado dixit– de regiones tan distantes como la Centro, Carbonífera y Norte) a escuchar, en actitud confundida y acalorada, las diferencias de esas corcholatas al Centro Cultural Benito Macías. Su asombro y sofoco fueron tales que no alcanzaron a registrar los nombres de los candidatos de la encuesta.

En sólo un fin de semana, con el golpe tricolor dado en la mesa, en Coahuila, Morena quedó desnudo –con collares de flores hasta debajo de la cintura (por fortuna) y hongos florecidos en la cabeza como acostumbra su jefe supremo, AMLO, cuando visita las comunidades indígenas para no perderle respeto a la investidura presidencial.

¿Será suficiente ese golpe del PRI en la mesa con efectos de granada expansiva ante los 4 mil 475 millones de pesos invertidos en programas sociales y transferencias directas por la 4T en Coahuila este 2021; los 8 mil 950 millones que invertirá en 2022 y el seguro aumento que habrá en los mismos para 2023?

Por el bien de Coahuila. Esperemos que sí.

Nota: el autor es director general del ICAI. Sus puntos de vista no representan los de la institución.

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