El mejor instrumento para generar desarrollo integral...
Educar y formar personas es tarea sustantiva de los padres, de la escuela y del estado. Estos tres entes tienen una responsabilidad sine qua non con las generaciones de niños y jóvenes. De una educación bien cimentada surgen las comunidades exitosas, ergo, la preparación académica debe ser prioritaria y por supuesto formar en los educandos principios y valores, que hoy infortunadamente están en decadencia. Se exhiben estas sombras en la avalancha de las redes sociales, la ausencia de lo que te da fuerza y determinación se han tergiversado. Hoy día se aplaude la vulgaridad, lo soez. Sí, se festina, por eso a cual más se convierte en un remedo de lo ordinario. Y eso me parte el alma ¿qué país tendrán las nuevas generaciones? El “bullying” en las escuelas va a la alza. Y es una evidencia clarísima de que algo no está funcionando bien en casa, y en la escuela también. La familia y la escuela son piedras angulares en la formación de las personas. Hoy día se están desmoronando estas columnas que sostienen a la sociedad. En mis ayeres fui una niña muy traviesa y aguerrida, me llevé mis buenos reglazos o de cara a la pared. Y no solamente ahí me ponían el estate quieta, el segundo acto era en mi casa con un lazo de cuero humedecido sentían mis posaderas y mis pantorrillas el rigor del castigo. Ni me traumaron, ni me crearon ningún complejo ad perpetuam. Es más, lo agradezco.
En estos tiempos los alumnos le faltan al respeto a los maestros, no nada más con insultos sino con agresiones personales. Y pasa bien poco. Incluso hay padres que van y se pelean con el profesor porque le llamó la atención a su hijo desordenado. No es fácil ser profesor en estos días, hay quienes padecen estrés crónico y depresión laboral.
Yo no estudié la carrera de maestro, soy abogada, pero una buena parte de mi vida profesional la tuve en la academia, y constituye un espacio luminoso de mi vida, inolvidable, enriquecedor. Impartí cátedra a nivel preparatoria y licenciatura y por ello conozco el hermoso oficio de transmitir conocimientos, pero sobre todo, de mostrarle a los jóvenes de lo que son capaces. Cada persona tiene talento, y el maestro que se encarga a carta cabal de que lo descubran y lo alimenten, es toda una experiencia. Es de las cosas más bellas que te pueden pasar.
La educación infantil y la primaria, tienen un papel muy relevante en la en la formación de individuos desde que son pequeñitos. En esta etapa se asientan las bases para un aprendizaje continuo y se cultivan las habilidades cognitivas emocionales y sociales que los acompañarán por el resto de sus vidas Una educación de calidad en estos primeros años es esencial para tener adultos comprometidos con la comunidad de la que son parte.
La educación en el siglo XXI debe de ser inclusiva, sin distingo de raza, clase socioeconómica, género o habilidades diferentes. La educación inclusiva es un instrumento fabuloso para combatir la exclusión social y edificar una sociedad más igualitaria. Educar en la equidad fortalece la diversidad y el respeto por las diferencias, a más de que promueve el desarrollo integral de todos.
Durante mis años de docencia, les pedía a mis alumnos que formaran equipos de cuatro para exponer tema, podían llevar grabada su presentación que se proyectaba en la pantalla, y ellos eran, con base a un temario los que explicaban la clase, mi papel no fue el del maestro inquisidor, ni de nomás yo hablo y ustedes escuchan. Actué como guía, moderadora, explicaba a más profundidad si era necesario. Mi clase era algo vivo, lo sentíamos todos, mis alumnos y yo. Los impulsaba a prepararse, a descubrirse cualidades que ni sospechaban que poseían. Me encantaba ver la mirada de sus ojos brillantes, la emoción de exponer reflejada en sus rostros, argumentar con elementos contundentes, reconsiderar en lo que a ojos vistas debía de hacerse.
En el siglo XXI la educación se centra en el alumno, se basa en el desarrollo de competencias, el pensamiento crítico y la creatividad. Esos son los tres ingredientes que la definen. Adiós a la memorización, a recitar como perico definiciones, es relevante preparar a los futuros ciudadanos para que aprendan a responder con la cabeza entornos inciertos y sujetos a cambios constantes.
En estos tiempos la educación debe estar al día, sincronizada con los cambios y los desafíos de una época en que todo va tan de prisa que a los humanos se nos va perdiendo la noción de lo que somos. Nosotros fuimos diseñados para vivir en comunidad, y esa comunidad en este siglo sufre cambios vertiginosos, de ahí la importancia de la adquisición de habilidades claves, la resolución de problemas, la adaptabilidad y la colaboración. Un mundo globalizado demando un modelo educativo de esta envergadura.
Por otro lado, es esencial promover el desarrollo personal, social y emocional de los educandos. Urge, así en mayúsculas, URGE cultivar valores como la tolerancia, la empatía, la ciudadanía activa y el sentido de responsabilidad. Los maestros de estos tiempos tienen que prepararse un día sí y otro también, porque su influencia es definitiva. Son artesanos de hombres, nada más y nada menos. Y una buena paga la merecen también, en Alemania, los maestros son de los profesionistas mejor pagados. Decía Angela Merkel, la ex canciller de aquel país, que la ignorancia sale muy cara. Y tenía y sigue teniendo razón.