El Sumo Pontífice
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El Cerdo de Babel cumplió 22 años. El “Cerdito” como le decimos de cariño, es sin duda un icono de la ciudad y un emblema del Centro Histórico.
¿Qué considera usted que ha mantenido a esta Taberna a través del tiempo? La democrática forma de tomar cerveza, de la mezcla entre las fauna de personas de distintas ideologías, estatus sociales, un espacio relajado, música curada y ¡arte! ¡Eso hace esta mezcla bohemia, divergente, alivianada!
Algo que es de me mencionarse es su gastronomía, la digna mesa del bebedor. Su menú corto pero delicioso: los tacos de panceta las papas, los ejotes, los fiambres y sus postres con estilo.
Sergio Castillo y Jerónimo Valdés son un referente en cuanto a las exposiciones artísticas. Han dado lugar a la obra de muchos, en un nicho donde la cultura se celebra con cerveza.
Tienen su Tarot, su señoría el Cerdo en todas sus manifestaciones. No son la redes, ni el falso discurso, ni la réplica de lo mismo, es la autenticidad lo que mantiene 22 años a una verdadera comunidad alejada de la pose.
Rebelde, de huellas profundas que también hacen por la comunidad: el cartel del aniversario de Saltillo, por ejemplo. Intervenciones urbanas, irse a las arterias de un cerdo vivo, consciente, que en alguna ocasión le cerraron meses por irreverente, esa es la matrix, no es ir contra corriente, es definir su por qué de estar presente.
Larga vida al sacerdote mitificado por Treka, a sus creadores, al callejón en el que habita, a sentir el árbol de la jardinera; con un clamato Cerdo la vida es buena .
¡Felicidades Sergio y Jerónimo! ¡Felicidades cerdito de todas la fábulas, cuentos, historias, anécdotas. Por los siglos de los siglos, Amén.