En el norte más norte (III)

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Opinión
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El Mono Bichi simboliza –en forma simbólica, claro– la lucha de don Benito Juárez contra las malas potestades que pretendieron arrebatarle su libertad a México

Decía un individuo:

–A mí no me gusta hacer el amor con una oriental. A las tres horas ya tienes ganas otra vez.

Hacía alusión a la idea según la cual la comida oriental es de fácil y pronta digestión, motivo por el cual no pasa mucho tiempo después de ese yantar cuando ya se tiene hambre de nuevo.

https://vanguardia.com.mx/opinion/en-el-norte-mas-norte-MP22967597

Sea como fuere, lo cierto es que la comida china, por ejemplo, es muy sabrosa y muy variada. Casi tan variada y tan sabrosa como la comida mexicana. El mejor lugar del mundo para gustar de la comida china es Mexicali, Baja California. Ni los mandarines de la Tercera Dinastía, seguro estoy, deben haber comido tan sabrosamente como se come, por ejemplo, en “La Misión Dragón”, restaurante de nombre contrastante que existe en aquella ciudad. Cuando me invitan a dar una conferencia en Mexicali acepto de inmediato sólo para ir a comer en “La Misión Dragón”.

En Nogales también hay comida china. El restaurante a donde fui la combina con un insólito espectáculo: travestis de tres nacionalidades –chinos, mexicanos y norteamericanos– que interpretan las canciones de las artistas de moda, vestidos como ellas, al tiempo que los parroquianos degustan las delicias de la gastronomía chinesca. Está uno en la frontera, ya se sabe.

Nogales tiene un fuerte sentimiento regional. En Sonora se llama “guacho” al forastero venido de otros estados del país. Para un nogalense es guacho todo el que viva más allá del kilómetro 21, que es donde está la garita de la aduana. Hay puristas aún más ortodoxos que afirman que es guacho el que viva más allá de la sombra del Mono Bichi. El Mono Bichi –“bichi” en Sonora es encuerado– es una estatua en bronce que representa a un hombre completamente en pelotas luchando contra una águila monstruosa. Esa ave tiene una pata como de caballo y otra como de cochino. Yo no vi eso, porque me dio miedo acercarme a la estatua, pero quienes se han atrevido a verla de cerquita me lo platicaron. Según su relato, comparada con ese pájaro terrible el ave fatal que describió Leduc en su titánico poema “Prometeo Sifilítico” es una blanca palomita. El Mono Bichi simboliza –en forma simbólica, claro– la lucha de don Benito Juárez contra las malas potestades que pretendieron arrebatarle su libertad a México.

https://vanguardia.com.mx/opinion/en-el-norte-mas-norte-ii-GB22984020

En Nogales, me dicen, nació Javier Solís. No hay una estatua de él ahí, como la hay en Guamúchil de Pedro Infante. Y es que Javier Solís nunca hizo gala de haber tenido su cuna en Nogales. Sería por el Mono Bichi, no sé, el caso es que cuando le preguntaban de dónde era se soltaba cantando “Sombras Nada Más” y ya no respondía. Por la misma razón no quieren en Álamos a María Félix: jamás volvió a lo que se llama en términos poéticos “su solar nativo”. En Álamos, al que quieren mucho es al doctor Alfonso Ortiz Tirado, gran médico y gran tenor. En cierta ocasión me invitaron a una noche bohemia en Álamos. Se anunció que un médico que estaba entre los invitados iba a cantar. Me dijo al oído el anfitrión:

–Es el sucesor del doctor Ortiz Tirado.

Empezó a cantar el galeno, fuerte, pero poco afinado.

Me incliné sobre mi anfitrión y le dije en voz baja:

–Sucesor como médico, ¿verdad?

Volveré a Nogales, Deo volente –eso quiere decir “si Dios quiere”, pero por ningún motivo me acercaré al Mono Bichi.

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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