Guadalupe Taddei Zavala: la podredumbre morenista
COMPARTIR
TEMAS
Localizaciones
Personajes
Organizaciones
Lo ocurrido en la semana con Guadalupe Taddei es el único resultado esperable de la fórmula impulsada por el morenismo para conducir a las instituciones públicas: hacer a un lado el conocimiento y la capacidad para colocar en los cargos relevantes a incondicionales sin capacidad pero llenos de ambición
Esta semana estuvo marcada por el escándalo alrededor del Instituto Nacional Electoral. La razón ha sido reseñada de sobra: la forzada salida de su hoy ex presidenta, Guadalupe Taddei Zavala. Y no es para menos, porque el nivel de degradación al cual llevó la sonorense a la máxima autoridad electoral del país merece atención y análisis profundo.
Pero nadie se engañe: no se trata de un hecho aislado, ni de un ejemplo de conducta ocurrido en medio de un mar de pulcritud. Lejos de tal posibilidad, lo de Taddei es tan solo el ejemplo enésimo de un comportamiento clásico: el de ese amasijo de oprobio autodenominado “La cuarta transformación de la vida pública de México”.
Porque también debe decirse con total claridad: la defenestrada expresidenta del INE es un producto químicamente puro del morenismo; una exponente fiel de la cultura impulsada por el partido de moda; un ejemplo de la degradación moral en la cual ha hundido al país una clase política depredadora cuyo verdadero rostro tardó poco en aparecer, sin maquillaje, ante nosotros.
Porque, contrario al credo difundido por su prócer máximo, y repetido hasta el vómito por los autómatas seguidores de nuestro Perseo de Pantano, el morenismo resultó ser tan solo una pandilla de ambiciosos vulgares.
Decir lo anterior es indispensable para no equivocarse en el diagnostico y no caer en la trampa discursiva barata con la cual hoy se busca engañarnos desde el púlpito presidencial. La cantaleta es la misma de los últimos ocho años pero, como queda claro, la cuatroté no tiene empacho en desempolvarla y reciclarla cuantas veces le resulte necesaria: todo es culpa del pasado... y a Taddei, por cierto, la llevó a los órganos electorales Lorenzo Córdova.
El argumento, si acaso puede llamarse así a este conjunto de palabras sin sentido, es tan pobre como ridículo y retrata, una vez más, al morenismo gobernante: no solo son incapaces de ejercer la autoridad con honestidad; también lo son para asumir, con un mínimo de honestidad intelectual, las pifias en las cuales incurren.
Reconocer los yerros, por cierto, es el requisito indispensable para pensar en rectificar. Porque solamente se corrige aquello sobre lo cual se ha asumido un diagnostico adverso.
Y hacer énfasis en la necesidad de reconocer los yerros es importante porque solamente si se hace tal podemos creer en la posibilidad de un viraje en la conducción del país.
Por desgracia, lejos de tal posibilidad, todos los días aparece ante nosotros las más funesta de las evidencias: la transformación de cuarta no tiene intención alguna de corregir, de enmendar los yerros, de conducir al país hacia un mejor destino. De espaldas a tal posibilidad, está claro el empeño de seguir encaminándonos al precipicio.
Por lo pronto, han hundido al INE en la podredumbre del desprestigio y la pérdida de confianza y con ello han dinamitado a una institución gracias a la cual la ciudadanía mexicana recuperó la confianza en los resultados electorales. Porque este episodio no trata solamente de cómo se descubrió a la enésima persona con apetitos desproporcionados e incapaz de sustraerse a la tentación de beneficiarse indebidamente de su posición.
Esta historia trata de cómo una fórmula concebida para revertir la historia de fraudes en contra de la voluntad popular, merced a la cual el régimen del PRI se mantuvo largamente en el poder, fue colonizada por una generación de individuos moralmente contrahechos para quienes el poder público implica solo el acceso a los privilegios.
La factura de este este episodio será cara y no hemos comenzado a pagarla. Pero será más cara en la medida en la cual régimen morenista se niegue a asumir la responsabilidad correspondiente y, en cambio, se dedique a proteger a quienes enlodaron al INE.
@sibaja3
carredondo@vanguardia.com.mx