Guerra: Tiroteos y pobreza

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Opinión
/ 14 marzo 2026

La naturaleza es paz y equilibrio; defendámosla sin fronteras. Si bien no escaparemos de los ecos de la guerra, podemos utilizar nuestro propio poder como individuos, dejando de adquirir aquellos insumos y bienes de consumo producidos por los que la catapultan y financian

Nacha Guevara, cantante y actriz argentina, de quien el director y actor teatral Julián Guajardo refería en la década de los años setenta que era extraordinaria. Por tal razón, siendo yo un adolescente, tuve interés de conocerla. Entonaba la canción “El Dulce Minuet”, adaptación que hiciera ella misma del tema “Merry Minuet”, del humorista y compositor Sheldon Harnick; con una letra que citaba graves problemas de la humanidad, pero con una contrastante melodía dulzona.

La letra y música siguen vigentes, pero con diferentes actores sociales y territorios. Comparto parte de la letra de “El Dulce Minuet”: “Hay hambre en Sudáfrica. La, ra, la, la, la, ra. Secuestros en Beirut. La, ra, la, la, la, la. Tiroteos en Irlanda. La, ra, la, la, la, la”. La canción viene a cuento por la desconexión que parecemos tener ante el avistamiento de una guerra global, en donde habrá tiroteos, pero de proyectiles.

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He caminado por comunidades en territorio mexicano donde el hambre es cotidiana, lo que se hace notorio en la salud de la niñez, en su rendimiento escolar y en sus expectativas. Por eso, me molesta que estemos desconectados de lo que ocurre en torno al Estrecho de Ormuz, en el conflicto entre Irán y Estados Unidos, que implica una amenaza real a la estabilidad energética de todas las naciones. Los ataques dirigidos a buques y el bloqueo local están propiciando una escalada de precios que, por supuesto, afectará a los más pobres del planeta.

El líder iraní Mojtaba Jameneí ha amenazado con mantener cerrado el paso en el mencionado estrecho. Ya están presentes efectivos estadounidenses en Irán, pero también los mares aledaños están llenos de un armamento persa que hará muy difícil el posicionamiento de los invasores.

En tanto, el hambre de pueblos originarios y comunidades rurales en países como México no es asunto de percepción personal; es un tema que ahora también depende de indicadores multilaterales que enriquecerán a algunos.

Según la revista Forbes, este año, el más rico de los ricos es Elon Musk, con una riqueza en dólares mayor a los 830 mil millones. El más rico en Latinoamérica es el mexicano de origen libanés Carlos Slim Helú, con una fortuna aproximada de 127 mil millones de dólares. En el listado de ricos que ofrece Forbes hay muchos hombres. ¿Cuáles de ellos se beneficiarán por las externalidades de la guerra?

Con o sin guerra, las familias de la pirámide social necesitan tener lo necesario para los rubros de educación, salud, alimento, vestimenta y vivienda, pero ante una escalada de precios de insumos, productos y servicios provocada por el aumento del petróleo y sus derivados, es comprensible que los últimos deciles de la cadena económica sean los más afectados, ahora sí: los más pobres entre los pobres.

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Si el movimiento telúrico de las tasas de interés, tipos de cambio y otros indicadores macroeconómicos hace temblar a gobiernos nacionales y empresarios, la bola de nieve, iniciada en el conflicto armado antes citado, crecerá, pudiendo sepultar a los más económicamente vulnerables.

La naturaleza es paz y equilibrio; defendámosla sin fronteras. Si bien no escaparemos de los ecos de la guerra, podemos utilizar nuestro propio poder como individuos, dejando de adquirir aquellos insumos y bienes de consumo producidos por quienes la catapultan y financian. Tengamos la última palabra, no seamos omisos a lo que entraña una frase que Nacha Guevara cantó en el “Dulce Minuet”: “Lo que la natura no ha querido darnos, nuestros semejantes nos lo darán”.

Columna: Mundo sustentable

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