¿Hacia dónde vamos?
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Todo parece indicar que cada vez que hay elecciones, las cosas se tensan más. La historia democrática en nuestro país, no ha sido fácil. Tuvimos ya, dos dictaduras, primero la de Díaz y luego los años del priato, y al paso que vamos, la de la izquierda viene avanzando. Lo único que puede pararla es el VOTO RACIONAL, RAZONADO, todo lo demás es palabrería. El futuro de México está en los mexicanos, en su voluntad, en su inteligencia, en su amor por un país LIBRE, libre por el apego al Estado de Derecho, sino lo es bajo esta tesitura, todo lo que se diga es más de lo mismo. Desde 1810 nos libramos de la colonia, en 1910 de los terratenientes, en 2000 le abrimos la puerta a la transición, dos gobiernos panistas, otra vez el PRI y luego Morena.
Hay un desprecio a todas luces, de partidos y políticos a la norma, se están adelantando al periodo electoral. Y la autoridad –léase INE y organismos electorales locales– de brazos cruzados viendo las cosas suceder. Desde esta realidad vamos a tener el ciclo electoral más tenso de nuestra historia democrática. Quizá hasta con visos de violencia. El 2027 acusa acciones de esta naturaleza sino nos ceñimos expresamente al mandato de la norma.
No está el horno para bollos, como reza el viejo refrán. ¿Y cómo va a estarlo si quienes provocan esta debacle son los mismos que van a “competir” el año que viene? No se les vaya a ocurrir llevar las cosas hasta la violencia física, porque entonces sí que explota México. Las cosas revientan cuando ya no es posible contenerlas. Y hoy en nuestro país hay una horda de irracionales que la están tensando. Esto está mermando la confianza de los mexicanos en las alternativas sobre las que se van a elegir diputados federales, legisladores locales, alcaldías, y gubernaturas. En Coahuila solo elegiremos alcaldes y diputados federales.
No es un juego elegir a quienes hacen las leyes, revisan la cuenta pública, equilibran al Poder Ejecutivo, por mencionar tres de las más relevantes funciones de los diputados federales. Como tampoco lo es integrar a un ayuntamiento encabezado por un presidente municipal. Estamos hablando de la autoridad más cercana a la realidad de los mexicanos. Necesitamos personas pensantes y con espíritu de servicio, en los cargos públicos. Si no se pondera esto, estamos fritos. Tenemos que cerrarle la puerta a inútiles y serviles. Eso nos toca a los electores, de ello depende una depuración urgente en el servicio público. Necesitamos en esos puestos, personas que NOS SIRVAN, NO QUE SE SIRVAN. ¿Cuándo carambas aprenderemos a comportarnos como ciudadanos?
Y vuelvo al punto, las campañas electorales ya están desatadas, pasándose por debajo de las extremidades inferiores plazos y protocolos. La oposición está cayendo en lo mismo ¿de qué se trata? Necesitamos una oposición unida, una oposición fuerte y congruente para empujar al país por derroteros comunes. Ya basta de dividir a México entre malos y buenos, o conmigo o contra mí. Al paso que vamos tendremos un proceso eleccionario basado en la descalificación del oponente, no les hagamos la fiesta gorda a los contendientes que quieran transitar por esa vía. No les permitamos, como se dice coloquialmente a los que invocan los dentros para fomentar el rechazo de aquellos que piensen distinto. Apliquemos la cordura, la información de calidad y serenidad. Somos los electores quienes debemos conducirnos bajo esta égida. Queremos democracia, seamos demócratas, ante todo. Aferrémonos a sus valores.
Seamos firmes en nuestras convicciones y respetuosos de nosotros mismos. La cabeza fría y el corazón caliente son un binomio que se complementa muy bien. No le permitamos a la irracionalidad ni un mínimo de espacio en nuestra toma de decisiones el próximo año. Votemos con la cabeza no con el hígado.