La autonomía estudiantil: lo que está en juego con el conflicto del CIDE

Opinión
/ 10 diciembre 2021
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Estoy segura de que más de uno se ha preguntado, ¿qué tanto escándalo traen con el CIDE?, ¿qué es esa universidad?, ¿acaso existía?, ¿por qué importan tanto 500 estudiantes?

El CIDE, Centro de Investigación y Docencia Económica, es una universidad pública. Sí, se mantiene con recursos públicos y es lugar por excelencia para investigar, analizar y, por qué no, discutir los problemas públicos. Es difícil acceder a la admisión, se hace un examen psicométrico, uno más de habilidades matemáticas, una entrevista. Me atrevo a decir que las mentes más brillantes del país en ciencias sociales, están o han estado en el CIDE. Es el lugar donde se piensan y desarrollan los programas públicos más importantes que hemos tenido hasta la fecha. Entonces, ¿qué pasó?

Resulta, que normalmente hay elecciones para cambiar de Director/Rector, como prefieran llamarle. Y esta vez, no hubo. Entonces, la persona que entró, llegó corriendo a todo mundo que no estaba de acuerdo con la ideología de la 4T y a decir que el CIDE no había hecho casi nada por el país, que iba a empezar a estudiar e investigar solamente lo que se autoriza desde su oficina, todo esto con armas de fuego dentro la institución. Por lo que, evidentemente los estudiantes y la planta de profesores pidieron la renuncia de esta persona, tomando instalaciones y haciendo marchas al CONACYT (institución encargada del presupuesto y jerárquicamente del CIDE), y en eso estamos. Primero no querían hablar en el CONACYT y ahora estamos esperando un “diálogo” que se ha venido posponiendo.

Ahora bien, ¿qué significa? del CIDE significa la guerra que tiene López Obrador con la academia que no está a favor de la 4T. No es novedad que desde hace 3 años nos recetan en las mañaneras a los fifís, neoliberales, enemigos de la 4T o con cualquier adjetivo que se le ocurra a López Obrador para las personas que no están de acuerdo con lo que dice o hace.

No es coincidencia que la aprobación del presidente López Obrador entre la población con estudios universitarios es del 8 por ciento, mientras que la de la población en general ronda entre el 58 por ciento y 72 por ciento. ¿Será que por esto está tan enojado López Obrador?

No olvidemos lo que ya pasó en Puebla en la UDLAP (Universidad de las Américas Puebla) o en Chihuahua en la Universidad Autónoma de Chihuahua, en donde los estudiantes tomaron instalaciones para exigir que se fuera el ejército. Sin duda, las próximas semanas será un tema para seguir conversando y dejará el camino de la relación que tiene la 4T con las universidades públicas y privadas.

Las universidades son el espacio para imaginar y crear el futuro, para construir la utopía. Atentar contra la libertad de cátedra y limitar las investigaciones en cualquier ámbito (matemáticas, ciencias, medicina, diseño, ciencias sociales), atenta contra creer.

Shapiro, un académico que se dedicó a analizar y clasificar a los líderes totalitarios del siglo XX: Hitler, Mussolini, Stalin, que después toman otros autores como Bueno de Mesquita en el Manual de Dictador, subrayan la importancia de controlar los medios de comunicación a través de manejar la agenda, lo que se dice (Las Mañaneras) y de controlar lo que se investiga o se estudia en las universidades (conflicto del CIDE), como un elemento esencial en la construcción de regímenes totalitarios.

Esperamos que mi analogía y análisis esté erróneo y no vayamos camino a un gobierno totalitario o dictadura. Sin embargo, yo sí siento que esto ya lo había escuchado/visto antes. Lo único que estoy segura es que el mundo cambia un #Ciudadanito a la vez, todo lo demás es romanticismo o política. Sigamos informándonos, conversando, participando de lo que ocurre, es la única forma en poner obstáculos.

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