La gordofobia mata. Con eso intento explicar mi reacción ante el tema. No sé si sentirme mal o bien

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

Sigue el tema, como les prometí, pero tomó un giro. Hoy platiqué con un hombre jóven y surgió el asunto de gordofobia y “body shaming”. Él me comentó que de alguna manera veía que el hecho de que el privilegio y la atención va a quienes son atractivos para otros hacía que él pensara que valía más conformar a los estándares. Me decía que le parecía un asunto de instinto, cuestión de machos alfa y así. Voy de acuerdo. Es más, hay un libro que se llama “Capital Erótico” de Catherine Hakim que justo trata de este tema. Pero preguntaría, ¿No es eso justo lo que estamos queriendo cambiar en el mundo y la sociedad? ¿No estamos buscando ser cada vez más humanos y menos animales? No me refiero a apagar el instinto del juego y placer que viene de nuestra parte animal, sino de la parte animal que se apega a la manera en que formamos grupos, jerarquías y admiraciones. ¿No estamos buscando valorar a los demás por más que su físico y sus problemas en cuanto a sus figuras y su peso? ¿No estamos trabajando en terapia y de muchas maneras para aceptarnos y no asentar nuestro valor solo en lo atractivo físico? ¿O seguimos diciendo una cosa y viviendo otra?

Les dije que les contaría sobre mi mamá. Mi madre era una joven hermosa. Era muy delgada, con un aire efímero. Parecía que apenas pesaba sobre la Tierra. Jamás tuvo sobrepeso. Era adicta al cigarro y sospecho que era una alcohólica seca, una mujer con tendencia adictiva que tomó el camino de la abstinencia. Se casó en segundas nupcias con un hombre gordofóbico. Él despreciaba de manera abierta y clara a las personas que tenía poco o mucho exceso de peso, particularmente a mi medio hermano, el primero de sus hijos. Mi madre trató, sin ningún éxito de protegerlo. No sé cómo vivió sus procesos internos pero, en algún momento de la vida, cayó en la anorexia. Pasó de ser una mujer hermosa con aires de fragilidad a una mujer que comía de vez en cuando y se quejaba del efecto nocivo que tenía en ella la comida. Murió a causa de enfisema pulmonar complicado por la anorexia. Uno de los factores en las muertes tempranas de mi mamá y mi hermano fue la gordofobia. ¡Síganle!

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM