La lealtad; una virtud carísima que conlleva un salto cuántico más allá del ego

Opinión
/ 19 enero 2023
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Entre más leo, más caro me parece este valor y, para mí, más deseable su exploración. No para exigírselo a otros, sino entenderlo yo

La lealtad se define como el sentimiento de respeto y fidelidad a los propios principios morales, a los compromisos establecidos, o hacia alguien. Como dice una persona a quien quiero mucho, “Es un valor caro”. Y sí.

“Quien es leal no da la espalda a los amigos. Con la lealtad hay una cuestión de honor, fidelidad, y gratitud. Esta devoción que una persona tiene por otro u otros conlleva un compromiso y plena confianza en la otra persona.”

“Las personas leales son, por encima de todo, personalidades honestas. Se rigen por un código que está siempre en sintonía con sus valores, pero también con ese compromiso respetuoso con el otro, ahí donde no caben las traiciones, las mentiras, o las actitudes interesadas.”

Entre más leo, más caro me parece este valor y, para mí, más deseable su exploración. No para exigírselo a otros, sino entenderlo yo. No soy un personaje leal por naturaleza de carácter, y hoy veo que, aunque cada uno de nosotros escoge y desarrolla sus valores, éste sí me hacía falta. Surgieron situaciones en mi vida en las que apliqué mi derecho y hábito de “hacer lo que me daba la chingada gana” y “tomar lo que quería de la vida”, sin ver más allá de mi propio ego, y terminé perdiendo o casi perdiendo otras cosas que valían mucho la pena.

No creo que tenga que serle leal al mundo entero. No creo que se pueda. Pero sí ser leal a mí, a lo que pretendo y presumo ser, a aquellas personas con quienes establezco relaciones, y a las organizaciones que me han brindado apoyo y cobijo. Me vienen a la mente las veces que declaré que no estaba dispuesta a perder lo más por lo menos, sin realmente entender de qué se trataba mi presunción. También me llegan imágenes de tantas personas que han sido extremadamente leales conmigo, sin que yo les haya pagado con la misma moneda.

Muchos me preguntan en qué momento se da por acabado el proceso personal, si en algún momento terminamos de formarnos y nos convertimos en seres humanos completos. Nunca termina este proceso. No importa la edad o la condición académica o social. A mis 66 años a veces parece que apenas comienzo a verme como ser humano en potencia.

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Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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