¿La morenización del Instituto Electoral de Coahuila? (II)
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Este análisis editorial no es un ataque personal en su contra; por el contrario, es un señalamiento para hacerles saber que no pueden utilizar una institución obligada a dar certeza, imparcialidad y legalidad a los procesos electorales para beneficio personal y de Morena
¿Cuáles han sido los esfuerzos sustantivos y coordinados de la trinca infernal –Óscar Rodríguez, Leticia Bravo y Layla Miranda– del Instituto Electoral de Coahuila (IEC) para morenizar el futuro de Coahuila?
Este análisis editorial no es un ataque personal en su contra; por el contrario, es un señalamiento para hacerles saber que no pueden utilizar una institución obligada a dar certeza, imparcialidad y legalidad a los procesos electorales para beneficio personal y de Morena. Y, mucho menos, pueden actuar de esa manera para destruir una frágil democracia electoral que se niega a morir en Coahuila.
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¿Dónde quedó “el sello ciudadano” del que tanto presumían Bravo y Miranda en Torreón, en su etapa previa al IEC? ¿En qué momento Bravo fue seducida por el poder para “ofrecer cargos de primer nivel en el IEC a cambio de apoyo para que su esposo, Ernesto Alfonso Rosales Arcaute, accediera al Consejo de Participación Ciudadana” del Sistema Estatal Anticorrupción?
Leticia, justo es recordarlo, no canta mal las rancheras: a pesar de que el INE la nombró consejera del IEC, “ella mintió en su ficha curricular entregada al INE, porque aseguró haber sido consejera de participación ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción, cuando nunca desempeñó dicho puesto”.
En qué instante Layla Miranda olvidó su conocimiento de psicología positiva y humanista, que presume en su perfil de LinkedIn, para solicitar de la mano de Rodríguez y Bravo, al tercer día de su llegada al IEC y contraviniendo toda normativa institucional, el análisis del desempeño de los directores ejecutivos del instituto para despedirlos con un objetivo puntual: utilizar a los nuevos directores, contratados por ellos, para influir en los procesos electorales. Sin importar la experiencia y capacidad operativa e institucional ya probadas de los actuales directores y sus equipos. Y mucho menos, la garantía de unas elecciones confiables para los coahuilenses.
¿Podría Óscar, en algún momento, quizá posterior a las elecciones para no estresarse, publicar los nombres de sus diez asesores, sus currículums, sus funciones y sus responsabilidades para justificar su presencia en el IEC? Claro, con la esperanza cierta de que Rodríguez no tenga en la nómina a uno o dos asesores especializados en el cuidado de sus gatos.
La petición es válida porque el pasado 24 de febrero, el IEC solicitó a la Secretaría de Finanzas “una ampliación presupuestal de casi 95.6 millones de pesos” porque “el presupuesto solicitado de 500 millones de pesos aprobado por el Congreso del Estado no era suficiente para cubrir de manera integral la organización del proceso electoral”. La respuesta de Finanzas a su petición fue puntual: “Revisen todos los gastos que tengan, vean cómo pueden ajustarse, tal como nosotros (Gobierno del Estado) lo hacemos para ahorrar y gastar lo menos posible”.
Continuemos con los hechos. Mediante técnicas leguleyas, Óscar, Leticia y Layla alargaron el periodo de convenio de coaliciones para dar tiempo suficiente a que Morena configurara su alianza con el PT. La fecha original era el 15 de diciembre de 2025, acorde con el Código Federal de Coahuila, y lograron pasarla hasta el 30 de enero.
Desde finales de 2025, fuera del inicio de las precampañas (fijadas del 1 al 20 de marzo), Morena inició su propaganda con la silueta de Claudia Sheinbaum en espectaculares y contenidos digitales que incluyeron actos anticipados en distritos con candidaturas únicas. La ley electoral prohíbe el uso de figuras públicas en propaganda partidista y de precampañas en las candidaturas únicas.
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Ante esa situación, el 2 de marzo, el PAN Coahuila presentó quejas ante el IEC por actos anticipados de campaña de Morena en varios distritos. Y señaló que sus aspirantes eran candidatos únicos y no podían realizar actividades de promoción.
El IEC fingió demencia. Óscar, Leticia y Layla se encerraron en el cuarto de pánico durante cinco días (sin gatos porque Leticia es alérgica). Obvio. No querían sancionar a Morena sin importar su evidente parcialidad institucional.
El PAN insistió en su denuncia y, finalmente, el 7 de marzo, el Tribunal Electoral del Estado de Coahuila forzó al IEC para que ordenara a Morena suspender la propaganda y retirara los espectaculares y materiales digitales con la silueta de Sheinbaum.
Saquemos, no la lupa, sino el microscopio de la democracia electoral para observar con detalle el actuar de estos tres personajes que integran la trinca infernal pro Morena al interior del IEC: los consejeros Óscar Rodríguez, Leticia Bravo y Layla Miranda, so pena de sufrir las consecuencias.