La poeta Laurel Nakanishi y el apocalipsis hawaiano
Laurel, nacida en Kapálama, con su trabajo, acerca la lente a un ser humano ligado a la naturaleza
El pacífico Naluaka, poema de Laurel Nakanishi traducido por Francisco Larios, muestra la unión con el mundo marino de la poeta con Maui, una de las dos islas incendiadas. Hay en sus aguas saladas más de 40 especies de tiburones, patos, focas monje, zancos, tortugas y ballenas jorobadas y más de 700 especies de peces.
Los habitantes de estas islas tienen una unión con el ecosistema que también se expresa en los maoríes que allí viven. Aquí comparto fragmentos de este poema escrito en 2014, que emite luces desde este sitio herido en sus especies humanas y no humanas: “Día doce: jueves. He contado tres bebés. Son muy pequeños, más o menos como mi mano. Los encontré acurrucados en el solar de la piedra negra. La madre no estaba cerca, así que aproximé mi cara justo al borde de sus cuerpos (tan quietos como el agua en una poza) para aspirar su irresistible aroma. // Día diecinueve: coro. He notado siete llamados distintos, cada uno con su propia función. Gutural bajo—la madre sale del agua, sus fosas nasales se dilatan y resuellan. Gruñido agudo—apartándose de la madre donde ella toma el sol, llamando a sus críos. Bufido (vacilación). Chillido de furia—salen reptando del agua blanca. Ladrido – y chasquido entre ellos. Su piel tirita- -ronroneo—como si una criatura se moviera bajo su superficie. Silbido—el aire moviéndose en su cuerpo (corriendo por tubos y cámaras). (...) Día veintinueve: hambre. Los bebés no se han movido de su exigua sombra. No han entrado al agua o desempolvado de sus espaldas la arena (ahora seca y melosa). Tienen pocas aletas. La madre se ausenta varios días a la vez. // Día treintaidós: tempestad. Esta mañana desperté en medio del rugir de un gran oleaje. Vanamente corrí hacia donde se habían apiñado contra unas raíces. Dos cuerpos temblorosos. Di un vistazo a la costa, la espuma empujaba, adentrándose, el reflujo jalaba mis rodillas hasta doblarlas. Busqué un destello de piel, un brote, algo que resaltara del azul. // Día treintaisiete: el este necesario. Ella ha vuelto con una multitud de tiburones muertos. Los vi ondulando sobre la orillera, completos a excepción de los ojos, y la madre (con su filoso pico) sacaba entrañas en listones. Me uní a ellos, arrancando los trozos más blandos para los bebés que escarbaban y caían al suelo, abriendo sus picos a la espera de más”.
Laurel, nacida en Kapálama, con su trabajo, acerca la lente a un ser humano ligado a la naturaleza. Hoy, es vital mirar lo que prevalece y considerar también el riesgo que significa la agenda equivocadamente llamada verde, pues lo que se hace esta agenda es pactar con intereses económicos por encima de la diversidad de formas de vida.
No solo tenemos poesía que se escribe en Hawaii actualmente, también existen bulos que juegan con la espectacularidad del apocalipsis en el que el fuego toma gran parte. Si bien, las agencias de inteligencia gubernamental norteamericana abrevaron de las novelas de ciencia ficción para desarrollar tecnología de punta que por supuesto existe, hoy es esa otra tecnología con la que vivimos la que incidió en la destrucción de la parte menos favorecida de las islas de Maui e Isla Grande. Esta región y otras en el mundo experimentan llamaradas a causa del cambio climático.
Lo cierto es que que los corporativos son dueños de satélites y del espacio desde donde pueden habilitar o deshabilitar conectividad, y además ofrecen -torciendo el brazo gubernamental a suerte de cañonazos de dinero-, un turismo espacial con el que contaminan la atmósfera muchísimo más de lo que contaminaría una comunidad en una región específica del planeta durante toda su existencia.
La tragedia de una isla como esta, en la que ciudadanos y turistas murieron a causa del cambio climático provocado por factores ambientales sumado a causas antropogénicas, es una escena que se repite tal vez no tan mediáticamente, pero sí en forma diaria y se muestra a través del despojo de territorios de pueblos originarios y se aprovecha para colocar minas, zonas habitacionales sin ton ni son y monocultivos, por citar algunos ejemplos.
Y el modelo no cesa, los habitantes de estas islas hawaianas no han tenido oportunidad de tener un duelo por la muerte de sus pobladores, ya los turistas acuden a nadar en estas aguas que bañan las costas de estos sitios que apenas el 8 de agosto sufrieran los incendios que cobraron la vida de más de 111 personas. Como lo declarara el Servicio Forestal de EE.UU, el 85 % de los incendios forestales en su país, son provocados por el hombre. La comunidad científica sigue afirmando que el cambio climático, atizado por el empleo de combustibles fósiles provoca fenómenos meteorológicos extremos cada vez con mayor frecuencia y virulencia.
Tal vez ir como Laurel, escribiendo desde un acampar no solo en las costas, sino en los desiertos o bosques, nos permita reconectar de otro modo con la belleza natural.
El vocablo incendio proviene del latín incendium que tiene el mismo significado.