La revista El Ateneo a más de cien años de su aparición (3)
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Los nombres de los grandes poetas y escritores coahuilenses de la primera mitad del siglo pasado están ligados a la revista El Ateneo, ya como directores o miembros del cuerpo editorial o como colaboradores
Continuamos con la revista estudiantil El Ateneo, modelo editorial de su época y quizás la única publicación de estudiantes que logró ver la luz durante casi tres décadas consecutivas.
Concebida desde sus orígenes como publicación científico-literaria, siempre dedicó secciones distintas y bien definidas a colaboraciones literarias y artículos científicos. Estas aparecían después de la página inicial con el indicador de la revista y el editorial; a continuación se abría el espacio de anuncios, a veces repartido entre las páginas iniciales y finales, y en alguna ocasión prolongado hasta la contraportada.
Desde el principio incluyó un directorio de profesionistas en las últimas páginas de interiores y lo conservó hasta el número final, ya para entonces notablemente aumentado, seguramente por la buena fama de la revista. De igual manera, publicaba regularmente en páginas centrales o en las de mayor importancia retratos de los directores del Ateneo, así como del joven director en turno de la propia revista, en forma individual o en grupo con el equipo editorial, y también la fotografía oficial de la mesa directiva estudiantil del momento, siempre con el estandarte; los equipos deportivos y los profesores, solos o acompañados de grupos de alumnos, así como del personal administrativo.
Atendiendo su proyección hacia la comunidad, incluía una Galería Social con retratos enmarcados en elementos tipográficos y, en ocasiones, las fotografías, siempre de estudio, de estimadas señoritas de la sociedad saltillense o de otras ciudades. Esta última sección se tituló en algún tiempo: “De nuestro huerto” y “Del huerto ajeno”, según la procedencia de las damas. Las imágenes insertas casi siempre aparecen impresas en papel cuché a una o dos tintas, igual que la mayoría de las portadas.
Los nombres de los grandes poetas y escritores coahuilenses de la primera mitad del siglo pasado están ligados a la revista El Ateneo, ya como directores o miembros del cuerpo editorial o como colaboradores, y desde los primeros números puede verse la participación de los maestros del Ateneo. La Sección Literaria se vistió desde los inicios con los poemas de Margarito Arizpe Rodríguez, maestro y director de la institución, así como con las colaboraciones literarias, en prosa y verso, del profesor de literatura Manuel J. Rodríguez, autor en 1926 de la famosa “Anthología de Poetas y Escritores Coahuilenses”. El número de septiembre de 1921 publica el ensayo “Hidalgo”, del famoso maestro y orador don José García de Letona y, en general, las colaboraciones esporádicas de maestros escritores, como don Hildebrando Siller y don José García Rodríguez, este último, además de maestro, director muy querido del Ateneo, quien seguramente alentó el nacimiento de la revista y su publicación a lo largo de los años.
Ya en franca agonía y después de varios meses de no publicarse, El Ateneo. Revista estudiantil, editó en septiembre de 1948 su Número 134, el penúltimo, dedicado In Memoriam al prestigiado don José García Rodríguez, quien falleció siendo por tercera ocasión director del colegio. Otros poetas como Jesús Flores Aguirre, Felipe Sánchez de la Fuente, Sergio R. Viesca, Otilio González, Manuel Múzquiz Blanco, Héctor González, José León Saldívar y Rafael del Río también se forjaron en las páginas y la redacción de El Ateneo.
Y no sólo reconocidos poetas y escritores. Matías L. Carmona, Enrique Cárdenas y otros profesores del área de Ciencias colaboraron en la Sección Científica, y también docentes de otras áreas que gustaban de cultivar las bellas letras y publicaban en semanarios y periódicos de la época, ejemplo imitado por sus discípulos al publicar en las hojas y revistas estudiantiles ateneístas.
Desafortunadamente, no se conoce una colección completa que permita apreciar en todo lo que vale el trabajo tipográfico y de edición de la revista El Ateneo. Las que conservan algunas bibliotecas y archivos quizás no corresponden ni a la mitad de los números publicados, y muchas de ellas no conservaron las portadas, impresas en papel cuché de poco gramaje o en materiales diferentes al de interiores, lo que facilitó en parte su desaparición.