La tromba electoral 2026
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Encapuchados y en mallas ajustadas, los actores políticos morenistas simularían una pelea contra el PRI en el entarimado, con la cumbia ‘Mucha Lucha’, del grupo Chicos de Barrio, como fondo
En Coahuila, como en Torreón, llegó una tolvanera electoral con fuertes vientos de más de 90 kilómetros por hora, que han hecho girar el monumento que lleva el mismo nombre como rehilete de fiesta patria. El polvo contiene suelo arenoso y arcilloso, partículas suspendidas, vegetación seca, metales pesados y arsénico.
Sin finalizar la tormenta de polvo, empieza a llover de manera torrencial. Y, de repente, llega el granizo en forma de pelotas con 3 a 5 centímetros de diámetro. La tromba cubre Coahuila.
A buen cobijo, los morenistas Cecilia Guadiana, Alberto Hurtado, Luis Fernando y Alejandra, del mismo apellido, Salazar, Diego del Bosque, su primo Antonio “Tony” Castro, Cinthia Cuevas, el foráneo Fernando Hernández, Shamir Fernández y Antonio Attolini se frotan sus manitas con anticipación y cantan cual coro parroquial de colonia “fifí”: “Con los 250 mil coahuilenses afiliados a Morena ganaremos las elecciones intermedias al Congreso local este 2026”.
Sin embargo, estas preguntas golpetean con la fuerza del viento huracanado las ventanas y las puertas de su recinto morenista: “Contra toda evidencia, ¿tienen ustedes la madurez política para mantenerse unidos hasta el final de la batalla electoral? ¿Poseen la capacidad política para sumar a dos personas, en teoría aliados, pero con vocación divisiva y destructiva, como Ricardo Mejía y Tony Flores, sin morir en el intento?
“¿Cuál es el grado de institucionalidad –profesionalidad y disciplina militante– de esos 250 mil supuestos militantes de su partido? La pregunta es pertinente: ¿por qué al PRI Coahuila le tomó entre ocho y 10 años alcanzar dicha institucionalidad? ¿Pondrían sus manitas en el fuego para asegurar que en estas elecciones huérfanas –sin cobijo federal– esos militantes, con biberón y pañales guinda, votarán por Morena?
“¿Habrán entendido ya, a querer y no, la relevancia de tocar la puerta de Alfonso Cepeda, secretario general del SNTE, para aliarse con él y utilizar la capacidad política y la estructura militante de los maestros –que no tiene Morena en Coahuila– para sacar lo más de lo menos? Y sentar un precedente rumbo a las elecciones a las presidencias municipales y diputaciones federales en 2027 y la gubernatura en 2029. ¿Entienden que estas elecciones son su laboratorio para las de 2027 y 2029?”.
Claro. Siempre existe la posibilidad de no escuchar los golpes de la tromba y evitar esas preguntas para adoptar la sugerencia de Antonio Attolini: montar una lucha contra el PRI, al estilo “Ring Royale”, con la ayuda del influencer Poncho de Nigris y la asesoría especializada de Alfredo Adame y Carlos Trejo.
Encapuchados y en mallas ajustadas, los actores políticos morenistas arriba citados simularían una pelea contra el PRI en el entarimado, con la cumbia “Mucha Lucha”, del grupo Chicos de Barrio, como fondo. Ganarían la primera caída para ligar indeleblemente su sello generacional al espectáculo banal e irrelevante de una política de kindergarten.
Por el contrario, los priistas se toman en serio las preguntas de esa tromba electoral. No se confían e interrogan: “¿Qué debemos hacer para ganar los 16 distritos en contienda? ¿Cómo ligamos nuestro trabajo partidista realizado en los 38 municipios –a lo largo de los últimos dos años– para ganar estas elecciones, las de 2027 y las de 2029? ¿Cuál será nuestra relación con el PAN Coahuila después de las elecciones de este año? ¿Les dejamos las secretarías de Cultura y de la Mujer o no? ¿Qué ajustes habrá en el gabinete legal y ampliado al finalizar el proceso electoral para solidificar la segunda parte del sexenio del gobernador MJS? ¿Qué reconfiguración de calefactos priistas por la gubernatura de Coahuila habrá a partir de julio de este año?”.
Las preguntas de la tromba granizada agarran en despoblado a los integrantes de la UDC, aliados del PRI, y del PAN. Empapados y tiritando de frío, están sentados abrazando sus piernas debajo de un mezquite casi pelón. Aun así, los udecistas estiran su mano izquierda para ver qué les cae desde el PRI estatal. Mientras los panistas, con la cabeza gacha, le mentan la madre a Jorge Romero, su presidente nacional, una y otra vez, por haber prohibido las alianzas con el PRI en Coahuila y en el país.
La tromba electoral 2026 ya está aquí.