Las Siete Iglesias del político

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Opinión
/ 5 abril 2026

Si alguno de nuestros políticos visitó las Siete Iglesias y recorrió cada una de las estaciones, habrá realizado un recorrido religioso y político sobre cómo vive cada uno de ellos la experiencia del poder y su impacto en su comunidad

Si nuestros políticos, de cualquier signo ideológico, fueran católicos de cepa, hubieran encontrado en la visita a las Siete Iglesias, propia de la Semana Santa, la oportunidad de reflexionar sobre cómo sienten y viven, cada día, su experiencia de poder.

La primera iglesia los invitaría a reflexionar sobre su capacidad, como Jesús en el Huerto de Getsemaní antes de ser arrestado, para reaccionar ante la presión interna. ¿Cómo manejo mi ansiedad e incertidumbre ante decisiones difíciles? ¿Reacciono por impulso o miedo? ¿Escucho o no a los demás? ¿Cuáles son mis niveles de autocontrol y claridad emocional? ¿Qué lugar ocupa mi fe católica en esos momentos de tensión emocional?

https://vanguardia.com.mx/opinion/mexico-magico-EP19707113

En la segunda estación, Jesús es llevado ante Anás, sacerdote judío con gran poder informal, para ser interrogado sobre sus creencias y golpeado por los guardias. El interrogatorio es irregular y forzado para incriminar a Jesús. En este caso, la empatía del político es obligada: ¿Sé y siento cuántos mexicanos son torturados para obligarlos a confesar, de manera cotidiana, en nuestro país? ¿Sé y siento cuántos mexicanos carecen de abogados capacitados o de recursos económicos para defenderse de manera adecuada? En particular, los marginados, los jodidos del sistema que me nutren del poder que yo gozo.

Finalmente, ¿qué podría hacer, dentro de mis posibilidades, para eliminar la parcialidad de jueces y ministerios públicos en mi estado?

En la tercera iglesia, Jesús comparece ante Caifás, sumo sacerdote, y el Sanedrín, máxima asamblea judicial y religiosa del judaísmo. Caifás era la máxima autoridad del Sanedrín e intermediario entre el poder judío y romano. Su función consistía en mantener el orden religioso y la estabilidad política.

En el juicio, testigos falsos acorralaron a Jesús, quien, al responder ser el Mesías, fue acusado de blasfemia y condenado por unanimidad.

La reflexión es: ¿Cuántas veces, para asegurar la supervivencia del sistema, he fabricado juicios políticos o mediáticos para triturar al adversario sin evidencia legal o factual que lo amerite?

En la cuarta estación llega Jesús ante Poncio Pilato, prefecto de la provincia romana de Judea, con autoridad para dictar sentencias de muerte y asumir el orden público, la justicia y la recaudación.

Pilato interroga a Jesús entre acusaciones de sacerdotes y gente: “...éste subvierte a la nación (...) prohíbe pagar tributo al César, y (...) dice que él mismo es el Cristo, es decir, un rey. Pilato le preguntó: ‘¿Eres tú el Rey de los judíos?’. Jesús le respondió: ‘Tú lo dices’. Pilato, entonces, dijo: ‘Yo no encuentro delito alguno en este hombre’” (Lucas 23). Y se lavó las manos, pero no lo liberó. Lo mandó con Herodes por ser galileo.

Las reflexiones son: ¿He evitado, o no, tomar decisiones correctas ,pero de alto costo político? ¿He eludido, o no, ser solidario o empático con otros porque “la cobija no alcanza para tantas personas”, excepto para mí mismo?

En la quinta iglesia, Jesús es presentado ante Herodes, rey de Judea, y ante Roma. Éste se burla de él y hace un espectáculo político: “Entonces Herodes y sus soldados lo humillaron y se burlaron de él, y lo vistieron con una ropa muy lujosa...” (Lucas 23). Y regresó de vuelta con Pilato.

Las reflexiones son: ¿He destruido o no la reputación pública de mis contrincantes a través de calumnias e infundios diseminados mediáticamente y en redes sociales? ¿Cuál es mi nivel de frivolidad en la búsqueda de ser popular y rentable electoralmente?

En la sexta estación, Pilato condena a Jesús, contra su voluntad, a morir en la cruz. Deja influenciarse por los sacerdotes y la muchedumbre.

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Las reflexiones son: ¿Qué ocurre cuando dudo y no tomo las decisiones en el momento exigido? ¿Cuál es mi grado de valentía para tomar decisiones impopulares, pero apegadas a la ley?

La última iglesia relata el camino de Jesús al Calvario y su crucifixión para dejar a nuestros políticos estas reflexiones: ¿Cuál es el nivel de mi compromiso (y sacrificio) con el bien común? ¿Estoy dispuesto a construirlo, a pesar de todo y contra todo? ¿Dejaré mi estado o ciudad mejor de como la recibí? ¿Qué tipo de legado pretendo dejar a mi descendencia, a mis gobernados y a la tierra que me vio nacer?

Si alguno de nuestros políticos visitó las Siete Iglesias y recorrió cada una de las estaciones, habrá realizado un recorrido religioso y político sobre cómo vive cada uno de ellos la experiencia del poder y su impacto en su comunidad. Sin duda.

Columna: Panóptico

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