Las canas de mamá
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Por: Sofía García
Dice que es injusto que le hayan salido tan joven, siempre nos recuerda que sus tres canas fueron por nosotros.
Cada que puede me echa a mí la culpa de la primera sólo por ser la mayor, la que le dio más trabajo, la puberta más difícil de controlar. La segunda es por mi primer hermano. No entiendo por qué dice que él le sacó ese cabello blanco si es el de en medio, del que nadie se acuerda, pero imagino que es porque es el más llorón. La tercera y mas marcada es por el menor, ese sí le dio batalla, es el hijo que ya ni debía nacer, pero aquí está. No lo admite cuando estamos los tres; sin embargo, todos sabemos que es el favorito, aunque sea el que peor se comporta.
Ésas fueron las primeras tres, aunque desde hace unos años empezaron a salirle más. No sabemos por qué si ya no tuvo más hijos. Yo ya tengo mis propias canas y a mis hermanos no tardan mucho en aparecerles. Mi mamá ya tiene casi todo su cabello blanco y mi papá ni se diga, tiene el Polo Norte en la cabeza. Pensaba que tal vez cada una sea por los corajes que le dimos, por algo que hicimos o que nos faltó hacer, y hasta hoy me pregunto si tal vez las podamos desaparecer pidiéndole perdón, pero las disculpas no son un tinte mágico que le va a devolver el cabello negro.
Ella nos ama, a pesar de haberle cambiado el color a sus rizos. Recuerdo que parecíamos peleadoras de box cuando yo era adolescente, siempre discutíamos y no había día que nos pusiéramos en desacuerdo sobre algo. Eso pasó al principio, después de los dieciocho éramos inseparables y, aunque quisiera deshacerse de mí para tener un momento de paz, ahora era yo quien la perseguía para tener momentos de madre e hija.
Con todas las quejas sobre sus canas, nunca ha dejado que le quitemos ni una sola, las acepta como son, le gusta cómo se ven, aunque a veces no sepa ni cómo hacer para que se le acomoden. Al principio le dieron trabajo; aun así, siempre supo amarlas y con el tiempo ya no se enojaba por no saber peinarlas, porque habían crecido y tomado forma. Yo apenas llevo una, es un poco incontrolable. Espero que me queden tan bien como a mi mamá.
SOFÍA JAZMÍN GARCÍA HERNÁNDEZ (Cuatro Ciénegas, Coah., 2007). Estudiante de primer semestre en la carrera de Administración de Recursos Humanos en UAdeC Campus Norte. Apasionada de la política, el liderazgo y la participación juvenil, ha publicado relatos en Vanguardia como “El deseo de ser madre” (2026) y “Audiencia en 5B” (2025). Formó parte del Taller literario “Ficciones desde el desierto” del CBTa No. 22 y La Tamalera en tres de sus números con textos, por ejemplo, “De fábula a picardía: poeta que criticó al clero” y “De la prepa a la tribuna”.