Lluvias 2025: la naturaleza nos ha dado una breve tregua en la Región Sureste

Opinión
/ 7 enero 2026

Las lluvias de 2025 significan un alivio para la situación de sequía que padecemos, pero también un llamado de atención para mejorar la administración del agua que tenemos

La sequía, señalan todas las voces especializadas en el tema, es la realidad que se va consolidando, de cara al futuro, para regiones como la nuestra, de carácter semidesértico. Eso implica que la disponibilidad de agua será crecientemente deficitaria en comparación con las necesidades.

No se trata simplemente de caracterizar el señalamiento anterior como una “mala noticia”, sino de asumirlo como un diagnóstico que nos obliga a reaccionar ante la realidad. Y por reaccionar solamente debemos entender una cosa: diseñar y poner en práctica estrategias tendientes a volver cada vez más eficiente la administración del agua.

TE PUEDE INTERESAR: El aire que respiramos en Saltillo está cada vez peor

Señalar lo anterior es indispensable para matizar el reporte que publicamos en esta edición y que constituye una de las mejores noticias que hemos tenido en los últimos tiempos: durante el año pasado, de acuerdo con los registros oficiales, el volumen de lluvias registrado en Saltillo casi se multiplicó por ocho en comparación con las cifras de 2024.

Y no sólo eso, sino que 2025, con sus 707.4 milímetros de precipitación, ha pasado a ser uno de los más lluviosos de los últimos 45 años, al menos, que es el periodo del cual se tienen registros puntuales de lluvias en la región.

Sin duda, se trata de una buena noticia que no debe minimizarse. Sin embargo, es necesario realizar la traducción correcta del fenómeno en términos de las necesidades del vital líquido que tenemos en la Región Sureste de Coahuila: no significa que el problema de la escasez ha terminado.

De hecho, a pesar del alto volumen de lluvias que tuvimos el año pasado, los mantos freáticos de la zona de Zapalinamé, de los cuales nos abastecemos, registraron un descenso de 10 metros en sus niveles, y ese es el dato que debe importarnos, sobre todo. Y en torno a éste, la pregunta que debemos hacernos es: ¿cuánto más habrían descendido si no hubiera llovido como ocurrió el año pasado?

Así pues, la forma correcta de interpretar los datos de las lluvias registradas en 2025 es la cautela. En otras palabras, lo que debemos entender es que, providencialmente, la naturaleza nos ha dado un respiro y, con éste, la oportunidad de reaccionar ante la realidad.

Porque de la misma forma como el año pasado llovió copiosamente y ello alivió –al menos en parte– la presión sobre nuestro sistema de captación y distribución de agua, este año podríamos volver a la realidad de 2024... o incluso a una peor.

TE PUEDE INTERESAR: Saltillo: 2025 fue el quinto año más lluvioso de la historia... pero poco se captó en los pozos de la ciudad

Lo inteligente, entonces, es aprovechar la ventana de oportunidad y disponernos a trabajar en el desarrollo de nuevas y mejores estrategias para administrar mejor el agua de la cual disponemos. Y ello implica, sobre todo, destinar recursos a la investigación, el desarrollo de tecnología y la creación de infraestructura.

Se trata, por cierto, de una asignatura en la que vamos tarde y eso es verdad desde hace ya un buen número de años.

Temas


A20

Localizaciones



COMENTARIOS

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM