Lo legal, lo tolerado y lo impulsivo

Opinión
/ 16 enero 2026

Hay espectáculo en el gran escaparate mediático.

Hay algo que parece sólido, estructural, determinante y es eso que se llama la ley, la Constitución, la norma, los preceptos y protocolos. Es todo lo que cada país ha legislado para señalar los caminos sanos de la autoridad en todos los niveles, abarcando todo su territorio.

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Se supone que es una expresión de la razón, promulgada por autoridad competente, para lograr el bien común.

Su eficacia se apoya en lo sabio y razonable de su expresión, en la aptitud y autenticidad del sujeto que la promulga y en que no vaya a beneficiar solo a una minoría sino a la mayoría o a la totalidad de quienes van a observarla.

EXIGENCIAS EN LOS PROCESOS LEGALES

Lo preceptuado, debidamente promulgado, requiere ser bien interpretado y debidamente aplicado.

Aparece también en el escaparate lo tolerado. Se hace una interpretación muy alejada de la intención del legislador y la aplicación se contempla atenuada, hasta la tolerancia selectiva y desigual.

Surge intempestivamente también lo impulsivo. Puede darse en el que juzga, en el acusado o en el ejercicio de la fiscalía acusadora. Predomina lo emocional que menosprecia lo establecido y desemboca en irrespetuosas resistencias, haciendo un papel de víctima o exhibiendo autoritarismo arbitrario o calumnia.

En todos los niveles de la autoridad suceden estas anomalías generadoras de actitudes atípicas. Actualmente, contra el oficio descuidado de las Naciones Unidas, se presentan escandalosamente en niveles internacionales y, sin oportuna corrección, en ámbitos de nuestra política nacional contemporánea.

INFECCIÓN Y SÍNTOMAS

En lo fisiológico pueden combatirse las calenturas, las hinchazones, el dolor y otras molestias que son síntomas de las defensas corporales. Se puede intentar suprimirlas; pero no se elimina la infección.

Sucede lo mismo cuando Estados Unidos intenta combatir el tráfico de drogas letales recibidas de otros países, sin suspender el tráfico de armas que hace poderosos a los traficantes. Se suma a esto el no hacer campañas eficaces para suprimir la demanda, que allá es creciente por la adicción no superada y las frecuentes sobredosis mortales.

TÉ CON FE

-¿Por qué nada me aprovecha si tengo grandes talentos y hago muchas obras poderosas?

-Porque no tienes amor. El que ama es paciente, es amable, no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe, no busca su interés, no se irrita, vence el mal con el bien, no se alegra de la injusticia y se alegra con la verdad. No duda tan fácilmente. Sabe esperar y soporta con comprensión. Y ese amor verdadero no acaba nunca...

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El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

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