Los ‘ados’, los ‘idos’ y los ‘istas’
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Se abre el abanico de las actitudes frente a los hechos desconcertantes del diario y cambiante acontecer
En tiempos últimos y críticos surgen tipologías.
Se abre el abanico de las actitudes frente a los hechos desconcertantes del diario y cambiante acontecer.
Aparecen las clasificaciones en que se agrupan las semejanzas, las características peculiares de los diversos espectadores o protagonistas que reaccionan o irrumpen desde la realidad, como imágenes en las pantallas interiores de la imaginación o de la telefonía celular y la televisión.
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ALLÍ ESTÁ EL GRUPO DE LOS ‘ADOS’
Los “asustados”, los “manipulados” y los “atrabancados”.
Hay gente que vive asustada. Todo la atemoriza. Son los que se sienten amenazados con todo lo que pasa. De su interior proviene el “uy” que eriza, que tiembla, que corta la respiración, que produce palidez. Gente de poco sueño y mucha pesadilla, que a todo le ve riesgo y calamidad.
Por acá vemos a los “manipulados”. No tienen pensamiento propio. Están invadidos de malas noticias, sostienen opiniones extremistas, bebidas en fuentes mediáticas contaminadas de equivocación.
Son muy notables los “atrabancados”. Sobre todo en el mundo de las decisiones políticas. Amenazan, quieren sancionar e intimidar, atropellan anteponiendo impulsos y pisando preceptos, se complican, se enredan, se descarrilan y producen choques, consiguiendo enemistades.
MÁS ALLÁ ESTÁ EL GRUPO DE LOS ‘IDOS’
Son los “vendidos”, los “deprimidos” y los “perdidos”.
Nunca faltan los “vendidos”. Su única moralidad es el precio, el lucro, la utilidad, el ingreso. Están siempre en escaparate, en oferta. Amordazan la conciencia por llenar bolsillos, anteponen el billete idolatrado para necio despilfarro.
Los “deprimidos” que se sienten víctimas se dan a conocer por su quejumbre habitual. Su inconformidad es entrañable y demoledora. Son peritos en desinformar y desanimar. Podrían ser críticos agudos y certeros, pero se quedan en la tarea de ensombrecer.
Por acá andan los “perdidos”. Parece que perdieron el mapa. Se les perdió la brújula. No son ni peregrinos ni turistas; parecen vagabundos. Como no van a ninguna parte, cualquier camino los puede llevar; pero en ninguno se sienten con rumbo.
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ESTOS SON LOS ‘ISTAS’
Los encontramos en muchos lugares y ambientes.
Son los “optimistas”, los “pesimistas” y los “egoístas”. El optimista es el que no admite lo que llaman malas noticias. En todo obstáculo descubre una oportunidad. El pesimista es el que está peleado con todo y siempre encuentra algo que lamentar.
Los “egoístas” parecen acompañar a todas las tipologías. Son los autorreferenciales monotemáticos, totalmente centrípetos, porque todo lo hacen girar alrededor de ese agujero negro que está en el centro de su galaxia, que se nombra como “ego” o como “yo”.
TÉ CON FE
-¿Qué pasó aquel día, en el río Jordán, en que dos bautizaban en sitios diferentes?
Juan se resistía a bautizar a Jesús. Creía que él mismo debería ser bautizado por Jesús. Y a los que le decían que Jesús estaba, después, también bautizando, Juan les decía: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya”. Cuando algunos creían que Juan era el Mesías, les decía: “Yo soy sólo una voz y Jesús es la Palabra”.