Los retos de Coahuila para el 2023

Opinión
/ 9 diciembre 2022
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Está a punto de arrancar un nuevo año, afortunadamente ya bastante lejos temporalmente de la pesadilla de la pandemia, aunque seguimos sufriendo algunos de sus estragos. 2023 nos traerá varias diferencias respecto al actual porque querámoslo o no, las transformaciones mundiales y nacionales nos están afectando de una forma diferente. También hay que ser conscientes de que habrá situaciones que seguirán igual, pero en general vamos con una dirección: el cambio permanente al desarrollo. Para Coahuila, las transformaciones significarán retos que quiero establecer claramente en este espacio porque tendrán efectos importantes sobre nuestra economía.

El primero de ellos es la administración del agua, y que quede claro que no digo la escasez, sino su forma en la que es manejada para que llegue a nuestros hogares y a las empresas. Sabemos hoy por hoy que en la distribución en nuestras ciudades se pierde en promedio entre un 20 y un 30 por ciento debido a tuberías muy viejas, mal mantenimiento y hasta errores en el almacenamiento en presas. Poco se aprovecha para la industria el agua reciclada y las cuotas para los hogares son tan bajas que “invitan” al desperdicio. Para nuestro estado, el año que viene será complicado porque llegarán más empresas que demandarán más agua para sus procesos productivos y de dónde la obtendremos, hasta el momento, lo sabemos. Se habla mucho de atraer más inversión, pero los recursos básicos son limitados. Con las empresas llegarán también más personas de otras partes de México y del extranjero. Por ello insisto, el agua se volverá un tema recurrente en varios debates económicos. Sin embargo, es necesario que exista una estrategia para poder resolver este asunto que muy pronto se volverá una restricción para el bienestar de los ciudadanos del estado.

En este mismo tenor de ideas, la migración será también un asunto que deba tratarse inmediatamente porque lo demográfico ya es un problema estatal relevante y a las pruebas me remito. En Piedras Negras, en el norte de nuestro estado, la falta de vivienda ha ocasionado que, hoy en día, los cuartos de no más de cuatro metros cuadrados cuesten más 5 ó 6 mil pesos. El precio de las rentas allí es uno de los tres más caros a nivel nacional simplemente porque el crecimiento económico de esa región ha atraído una migración que ya rebasó la planeación del municipio y sus alrededores. Piedras Negras es la cuarta mancha urbana de mayor crecimiento poblacional para municipios menores de 500 mil habitantes. Y mientras al norte del estado el problema es el excesivo crecimiento, en la Región Carbonífera pasa lo contrario. La gente se ha ido de allí por falta de oportunidades laborales. Los jóvenes emigran a ciudades como Saltillo, Monterrey o Torreón, en ese orden. Hay que pensar cómo crear empleos para evitar que Coahuila tenga un desarrollo desbalanceado y perder a nuestros jóvenes que llevan su energía y conocimiento a otros estados, que no está mal porque somos una república, pero los necesitamos aquí para impulsar a las empresas que lleguen. Un instituto de demografía que vigile estos asuntos sería ideal para que nuestro estado tenga información y a partir de ella se generen acciones concretas.

Tampoco se puede dejar de lado la migración internacional, la cual no ha llegado a su fin. Seguimos recibiendo migrantes provenientes principalmente de Centroamérica que buscan cruzar a Estados Unidos. Un porcentaje no mayor al 20 por ciento, de acuerdo con estimaciones locales, han podido emplearse en alguna parte del estado. El resto ha quedado varado en su camino a la frontera o ha regresado deportado a sus países de origen. Otros tantos vienen enfermos o hay mujeres que vienen embarazadas, así de desesperados están para tomar semejante riesgo. Lo único seguro para ellos es que no tienen cuidados médicos y eso también es riesgoso para la población estatal. Así llegaron enfermedades tropicales hace 5 años a esta parte del país, vía la migración (en ese caso nacional). Se tienen que tomar medidas adecuadas para mejorar las condiciones higiénicas de los migrantes. No hay presupuesto eso es un hecho, pero habrá que buscarlo para atender este problema de salud pública. También habrá que emparejarlo con una política laboral para darles un sustento y si las necesidades de mano de obra se mantienen, generar propuestas de trabajo para que permanezcan legalmente en el país de manera permanente.

La educación a nivel medio superior y superior será un asunto relevante pues la llegada de empresas demandará personal calificado a niveles competitivos muy altos. La demanda por técnicos e ingenieros será mayor que nunca. En el primer caso es donde existe el problema verdadero porque no hay una oferta abundante de mano de obra técnica. Ni las escuelas ni las empresas han creado programas específicos para capacitar personal en un área de alta demanda laboral. Además, competimos contra estados (Nuevo León y Chihuahua) que en términos salariales pagan más que las empresas de nuestra región.

Finalmente, tengo que mencionar a la salud como otro de los principales retos. A pesar de que se vacunó al 87 por ciento de la población de 18 años y más contra el COVID-19, no hay que olvidar que hay otras enfermedades que son una amenaza para la salud pública. La influenza viene con una gran carga viral que hará de esta temporada un asunto complicado para el sistema de salud. La diabetes sigue su progresión, los datos confirman a 17 millones de enfermos detectados, pero se argumenta que hay otros 17 millones de mexicanos que tienen la enfermedad, pero no lo saben. Este hecho ocasionará que al menos un 20% de la población de la tercera edad tenga complicaciones médicas y por consecuencia, aumenten sus gastos en medicamentos y con las pensiones tan raquíticas y el sistema de salud pública cada vez con menos recursos, el panorama luce desalentador.

En conclusión, todavía hay retos que nuestro estado tiene que resolver para poder generar un crecimiento alto y sostenido que incremente nuestra calidad de vida, para los ciudadanos actuales y para los venideros de donde quiera que lleguen. El año entrante hay retos no sólo económicos, sino también sociales y demográficos de los que pocos hablan, pero no por ello no existen.

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Columna: Otros datos Económicos. Economista y profesor universitario con más de 25 años de experiencia en la docencia e investigación. Estudió y fue profesor-investigador del Tec de Monterrey en el Centro de Estudios Estratégicos. Se doctoró en economía en la Universidad de Glasgow en Escocia, país donde también trabajó como investigador asociado en la universidad de Aberdeen. Ha sido analista financiero y asesor económico externo tanto en el sector público como en el privado. Dirige el Instituto de Estudios Empresariales Coahuila Sureste de Canacintra. Actualmente es profesor de tiempo completo de la facultad de economía de la Universidad Autónoma de Coahuila.

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