Mañana ya está a la vuelta...
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La democracia en el México del siglo XXI transitó en el 2000 y en el 2006 por la alternancia electoral, regresó en el 2012 al priismo y después hacia el cuatroterismo, estamos en el segundo sexenio de este último. ¿Qué nos ha traído la cuarta transformación? Una alta polarización política, reformas estructurales al sistema judicial y electoral mezquinas hasta la náusea, y antes de ella, la desaparición de la división de poderes, y sigue la mata dando, como dicen en mi rancho, todos los días salen con más barbaridades. Desaparecieron también los órganos que equilibraban el ejercicio del poder ejecutivo. Presidencialismo en toda su infausta presencia. La 4T tiene el control absoluto del poder público y lo usa todos los días.
La transparencia por la calle de la amargura, cero rendición de cuentas. La violencia, la impunidad, la corrupción a todo lo que da. Tenemos una polarización social que debiera de perdida preocuparnos. Hay un clima político en el que la confrontación y el disenso llevan la voz cantante. ¿De verdad todo esto no conmueve al grueso de la población? Nos está cargando el payaso, no estamos bien. El país, NUESTRO PAÍS, está en peligro de convertirse en una dictadura. Ya sé que soy muy machacona con esto, pero es la verdad.
Este régimen pacta con quien sea para quedarse para siempre en el poder. La larga permanencia en el poder pudre al Estado hasta la medula. Ejemplos los tenemos, al por mayor. Tienen aliados innombrables y vecinos proclives al expansionismo. Las naciones que se cruzan de brazos y permiten que esto siga creciendo, acaban siendo gobernadas por delincuentes, dirigidos por ladrones, por autócratas corruptos que anteponen no la seguridad ni el bienestar de la ciudadanía, sino su cobardía, sus intereses personales. Hay pactos intra muros de acuerdos inmundos, les importa un bledo el bienestar y la seguridad de quienes les pagan el sueldo.
Negar que esto es sucediendo nos convierte en cómplices. La decadencia que estamos viviendo es sistémica y si permitimos que siga creciendo, adiós esperanza de regeneración política y moral. Estamos ante una debacle que anula cualquier esperanza de regeneración política y moral. Tenemos que reaccionar. La democracia, sin participación política, se convierte en un armatoste inservible. Los muy cab... llegan por la vía democrática, se valen de las elecciones para acceder al poder. Y ya instalados fuera máscaras y empieza el segundo acto.
Lo único relevante para un gobierno de esta estofa es la incondicionalidad, la narrativa y la mentira, como sustancia de su programa ideológico y político que se reduce a exhibir y conservar el poder. Así de claro, el poder. Mentira que les interese el bienestar de los gobernados, lo único que les importa es tenerlos bocabajeados a punta de la dádiva mezquina que les entregan. Eso es una perversión. Se necesita ser un desalmado para alimentar semejante esclavitud. La marginación se vence con educación, con alimentación, con servicios de salud comprometidos, como se especifica en la Constitución de la República, se trata de DERECHOS HUMANOS. Cada pobre que exista en este país debiera darles vergüenza, es la señal inequívoca de su desastre como autoridad a cargo. La monserga de todos los días remachando la diatriba, de que primero los pobres, que ellos son los buenos y los otros los malos. Esa es la razón por la que no admiten en el sainete cotidiano periodistas LIBRES. Son intolerantes hasta la ignominia y no les importa serlo. Odian a la prensa que no pueden callar y controlar.
Son expertos en revertir la realidad, de eso viven, así han llegado al poder. Allá nosotros si continuamos fingiendo demencia y permitimos que esto se mantenga. A ver si tenemos un poquito, aunque sea, de conciencia, para ponerles un hasta aquí. El 2027 ya está a la vuelta, si pierden la mayoría en la Cámara de Diputados, estaremos en la ruta de la recuperación. Pero tiene que ser una votación masiva, abundante, que rompa la red en la que tienen atrapado a México. Ojalá que el 40 por ciento de la lista nominal reacciones y decida salir a votar y que los que sí acudamos a ejercer nuestro derecho a decidir el destino de nuestro país, lo hagamos con conciencia. Es México, nuestro país, se trata de la tierra de nuestros ancestros, de nuestros descendientes. No se vale decir a mí que me importa. Nos tiene que importar, estamos a nada del sometimiento de nuestro país a una fuerza que nos ha demostrado con creces que no tiene ni la más pálida idea de lo que es gobernar en democracia, y lo más duro, es que le vale un comino.