Más allá del sueño americano
Como lector resulta siempre un reto la confluencia directa con libros, cuando se tiene la delicia de tenerlo de frente, de manera real; poder hojearlo, olerlo, degustarlo. Desde muy pequeño gracias a un padre de origen coahuilense que propició la lectura en sus hijos tuve el privilegio de leer a grandes autores, luego he leído otros que fueron apareciendo en mi ámbito estudiantil y profesional por lo que puedo asegurar que hay de libros a libros: libracos, librillos, pseudo libros y LIBROS con mayúscula.
Hay pocos que representan causas con el poder de entrelazarse entrañablemente con nuestra conciencia, con nuestro deber ser, en una época gris en el que la ejemplaridad de personas urge dentro de un contexto humano ausente de sentimientos y de valores. Así que leer “Un Nahual en el Imperio: la lucha de un migrante por los derechos políticos de la diáspora”, resulta una verdadera experiencia dado que su autor, el periodista Mauricio Guerrero quién ha sido corresponsal de Notimex en la Organización de las Naciones Unidas, y cuyos artículos han sido publicados en revistas como Proceso y Nexos; ha sabido interpretar el espíritu profundo, casi místico de un hombre nacido en la mixteca poblana que supo tener la disciplina de luchar desde la adversidad para resignificarse en un trayecto ya de 50 años desde que cruzó el río Bravo, para emplearse en la Unión Americana, sin documentos de residencia; hasta llegar a naturalizarse y ser hoy icónico en las acciones de fortalecimiento de la enorme familia compuesta de hijos e hijas de la diáspora mexicana. Tuve la oportunidad de presentar este libro el pasado miércoles 28 de enero en la Casa de la Cultura de Nuevo León, un edificio que restauró el inolvidable arquitecto Manuel Rodríguez Vizcarra cuando estaba en el abandono luego de ser la antigua Estación de ferrocarriles del Golfo.
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Este imperdible libro está compuesto de tres partes: Un prólogo, una introducción, un apéndice y un segmento de 144 referencias. El libro puede leerse amenamente de “cabo a rabo” y disfrutarse desde sus ángulos anecdóticos hasta la crónica de hechos históricos y mención de nombres de actores políticos que a lo largo de cinco décadas han constituido el flanco de resistencia migrante, en donde términos incorrectos como el de indocumentados, han aparecido en los debates políticos de la partidocracia norteamericana.
Don Jaime Lucero ha ido más allá del sueño americano, pues ha anclado su proyecto de vida en la existencia de otros y otras en condiciones de migración y en la defensa de sus derechos políticos. Es por ello por lo que nace formalmente hace poco más de cinco años la plataforma Fuerza Migrante con programas innovadores claramente incluyentes. Dentro del relato estimulante del autor, resultado de cientos de horas de entrevista directa, podemos contemplar el caminar de un ser humano comprometido con sus raíces y que es sabedor que los migrantes mexicanos en el exterior podrían no haber emigrado de sus tierras si hubieran tenido un trabajo estable.
A algunos gobiernos presidenciales de México les ha resultado ganancioso que los heroicos mexicanos en el exterior envíen sus remesas que siguen siendo una parte importante del PIB nacional a pesar de la desaceleración económica del 2025 constituyen un 4 por ciento que se permea por lo menos a un millón de personas en pobreza multidimensional por lo que pareciera que no se han preocupado en la creación de empleos dignos por lo que sigue creciendo la brecha entre pobres y ricos. ¿A quién le agrada dejar su gente, su tierra, sus costumbres? A nadie le gusta migrar, como bien lo sostiene en el libro Jaime Lucero, cito: “Los mexicanos emigran a los Estados Unidos por hambre o por inseguridad”.
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Leer “Un nahual en el Imperio” significa también abonar a la memoria colectiva de quienes migraron y no regresaron jamás a su tierra de origen; significa honrar a quienes pudieron retornar y encontraron condiciones adversas, pues las remesas enviadas por largo tiempo no fueron bien administradas por sus familiares; y ya viejos y cansados, sólo esperan una muerte en el abandono. Pero el hecho de que Jaime Lucero haya impulsado una mediación de la mano de la ley para que en México tuviera la presencia de legisladores de origen migrante, como voces autorizadas de representación genuina, es un logro que ningún partido político, ni los centrales, ni los partidos satélites pueden borrar. Ahora con el planteamiento de la desaparición de las posiciones plurinominales, pareciera más difícil el que auténticos migrantes ocupen curules en las cámaras alta y baja, sin embargo, un libro como este puede resultar una bandera para arropar este propósito.