Mensaje a un joven economista mexicano de don Jesús Silva Herzog (I)

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Opinión
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Dos maestros de distinta generación, unidos por la convicción de que la economía debe servir, antes que nada, a la justicia social

En 1983, un grupo de economistas –entre quienes me encontraba– apoyó la iniciativa que Álvaro Echeverría Zuno y yo promovimos para hacer un reconocimiento a don Jesús Silva Herzog. Así, en el pleno del Quinto Congreso Nacional de Economistas de ese año, propusimos la creación de un Premio Nacional de Economía Política (PNEP), cuya primera presea fue conferida a don Jesús.

Quienes presentamos ante el Congreso la iniciativa, junto con otros destacados economistas como la maestra Ifigenia Martínez, coincidimos en que esa reunión era la ocasión propicia para concretar una idea compartida por gran parte del gremio en el país. La respuesta de estudiantes, investigadores, maestros, funcionarios y políticos, que hicieron suya la propuesta, fue inmediata. No fue casual, sino el consenso de un grupo habituado a la controversia y al análisis exhaustivo por el bien del país. En el caso de don Jesús, resulta indiscutible la relevancia de su vida y obra para el pensamiento progresista de la nación.

https://vanguardia.com.mx/opinion/algo-nuevo-bajo-el-sol-GP23860341

Quisimos recuperar el texto de nuestra propuesta ante el Congreso debido a que reúne una parte sustantiva del bagaje político e ideológico de don Jesús, cuya vigencia es necesario analizar. Además, consideramos pertinente y provechoso reproducir algunos de los escritos que han inspirado a varias generaciones de mexicanos ocupados en el quehacer político, económico y social, ya que sus reflexiones se adentran en la realidad nacional y arrojan alternativas a los problemas más agudos que gravitan sobre la mayoría de la población.

Formamos un grupo de quince economistas, todos comprometidos con el desarrollo del país y la mayoría vinculados a la Facultad de Economía de la UNAM. Confiábamos tanto en enriquecer el aporte de los mexicanos a una economía política al servicio del progreso popular y en que el Gobierno de la República haría suya la vocación de crear el Premio Nacional, destinado en primera instancia a Silva Herzog.

Ese grupo estaba formado por la maestra Ifigenia Martínez Hernández, Armando Labra, Rodolfo Becerril, José Blanco, Porfirio Camarena y quien esto escribe; así como por Álvaro Echeverría Zuno, Mario Coria, David Márquez Ayala, la gran economista Sofía Méndez Villarreal, los maestros Enrique Padilla Aragón y Ricardo Torres Gaytán, Guillermo Reyna Zelaya (de Sonora), Jorge Tamayo y Raúl Vela Sosa (de Yucatán).

Entre quienes formamos aquel grupo, quiero detenerme en la maestra Ifigenia, porque su nombre merece un lugar propio en este recuento. Economista por la UNAM, fue la primera mexicana en obtener la maestría y el doctorado en Economía por la Universidad de Harvard. En 1967 se convirtió en la primera mujer en dirigir la entonces Escuela Nacional de Economía, hoy Facultad de Economía, cargo que ocupó hasta 1970. Fue, además, cofundadora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en 1950, y autora de una obra que sigue siendo referencia obligada: “La distribución del ingreso y el desarrollo económico de México”.

https://vanguardia.com.mx/opinion/la-ruta-del-recurso-publico-HH23713675

Recuerdo su defensa de la autonomía universitaria en 1968, cuando el ejército entró a Ciudad Universitaria; por esa postura fue encarcelada. Esa entereza la acompañó siempre, tanto en la academia como en la vida pública, incluso durante los últimos meses de su vida, cuando se desempeñaba como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Tuve el privilegio de contarla entre mis maestras y, después, entre mis colegas y amigas. Su rigor técnico nunca estuvo reñido con su compromiso social, y esa combinación fue la que nos convenció, en 1983, de que su presencia era indispensable para que el premio tuviera el peso que buscábamos.

La maestra Ifigenia murió el 5 de octubre de 2024, apenas cuatro días después de colocar la banda presidencial a la primera Presidenta de México. En 2026, la UNAM y la Fundación UNAM instituyeron en su honor el Premio Ifigenia Martínez de la Facultad de Economía, dedicado a reconocer trabajos sobre distribución del ingreso y desarrollo económico, temática que convirtió en el centro de su obra. Por eso, al recordar hoy a don Jesús, me parece justo rememorarla también a ella: dos maestros de distinta generación, unidos por la convicción de que la economía debe servir, antes que nada, a la justicia social.

El espacio es corto, así que trataré de resumir el texto que la maestra Ifigenia leyó en representación de todos sus colegas en 1983: un documento que sigue vivo y que marcó un hito de cambio en la economía mexicana.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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David Rogelio Colmenares Páramo egresó de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1974 y de la Maestría en Juicio Oral y Proceso Penal Acusatorio por el Instituto Nacional de Ciencias Penales en 2024.

Actualmente es profesor Titular de las materias Política Económica, Economía del Sector Público y Finanzas Estatales en la Facultad de Economía de la UNAM, desde 1978. En 2018 fue nombrado Auditor Superior de la Federación por unanimidad de todas las fuerzas políticas en el H. Congreso de la Unión para el periodo 2018-2026. De 2023-2028 fue nombrado Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS) y junto a EFS de Perú es miembro pleno del Comité Directivo de la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI).

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