Mirador 02/06/2025

Opinión
/ 1 junio 2025

San Virila dice que él no hace milagros. Afirma:

–Se me salen.

El otro día, en medio de una tormenta, una hormiguita se apresuraba hacia su hormiguero, y le iba a caer un rayo. El frailecito hizo un movimiento de su mano, y el meteoro –para no decir otra vez “rayo”– cayó en la caja fuerte del avaro del pueblo y redujo a cenizas todo lo que había en ella.

San Virila reza todas las noches pidiéndole al Señor que le quite lo milagroso. El Señor, sin embargo, no le hace el milagro, y al hermanito se le siguen saliendo los prodigios. O la gente se los atribuye. La esposa del herrero no había tenido hijos después de 15 años de casada. El marido le pidió al santo un milagro, y la mujer quedó encinta de la noche a la mañana. Más bien de la noche. Al parecer el milagro no lo hizo San Virila; lo hizo el nuevo ayudante del herrero.

–¿Lo ves, Señor? –le dijo el frailecito al Padre–. No me necesitas a mí para hacer milagros.

¡Hasta mañana!...

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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