Mirador 05/01/2026

Opinión
/ 4 enero 2026

En la tertulia que sigue a la cena, doña Rosa habla del padre de don Abundio, su marido

El frío no puede nada contra la leña de manzano que arde en el fogón de la cocina. Noble árbol el que nos dio sus ramas para hacer con ellas esta lumbre: primero nos entregó sus frutos, ahora nos brinda calor después de muerto.

En la tertulia que sigue a la cena, doña Rosa habla del padre de don Abundio, su marido.

-Dijo en la tienda del rancho que en la bodega del maíz se aparecía un espanto. Por la noche se veían luces, afirmó; se oía un temeroso arrastre de cadenas. Y era cierto: los vecinos vieron y oyeron aquello, y ya no se acercaron a la bodega. Así don Abundio grande, viudo de hacía cuatro años, pudo tener ahí, sin estorbos, sus amores con doña Clementina, viuda de hacía cuatro meses.

Todos reímos, menos don Abundio hijo. Masculla atufado:

-Vieja habladora.

Doña Rosa figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:

-Por ésta.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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