Mirador 06/08/2026

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Opinión
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El miedo al infierno y la esperanza del Cielo hacen que, por medio de limosnas, es decir, de dinero, los fieles procuren escapar de la condenación eterna

Malbéne, el controvertido teólogo lovaniense que se define a sí mismo como “aprendiz de hereje”, escribió esto en su más reciente artículo para la revista “Lumen”:

“...Durante siglos la Iglesia ha enseñado que al final de la vida le esperan al hombre –y a la mujer– las postrimerías o novísimos: muerte, juicio, infierno o gloria. Eso ha sido causa de temor para los humanos y de magníficos ingresos para la Santa Madre. El miedo al infierno y la esperanza del Cielo hacen que, por medio de limosnas, es decir, de dinero, los fieles procuren escapar de la condenación eterna y ganar la eterna bienaventuranza. ¡Benditas postrimerías! De no ser por ellas yo, clérigo, estaría pasando hambre...”.

Seguramente estas palabras de Malbéne escocerán no sólo a sus colegas eclesiásticos, sino también a algunos feligreses que han hecho a la Iglesia donativos de consideración, y que por eso piensan que se han librado ya del fuego y accederán al coro celestial. Malbéne, hombre culto, de lecturas, termina su texto con dos palabras castellanas: Poderoso caballero.

¡Hasta mañana!...

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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