Mirador 08/09/2026
El fantasma de Petrita de la Peña Fuentes me conoce bien, y me saluda cortésmente cuando nos encontramos por la noche en uno de los aposentos de la antigua casa de Ábrego.
Petrita murió niña, pero de fantasma ha ido creciendo. Llegará a cierta edad –50 años, entiendo– y ya no envejecerá. Será fantasma para siempre.
No puedo decir la historia de Petrita, porque no tiene historia. Murió de difteria cuando apenas había salido de la cuna. Sus padres trajeron un fotógrafo de Saltillo para que la retratara en su cajita, y luego hicieron un baile como celebración por la llegada de un nuevo angelito al Cielo.
Petrita no sabe nada de eso. Yo lo sé porque me lo contaron otros fantasmas. En un álbum con forro de concha nácar y terciopelo rojo está su retrato. Una noche se lo mostré y me dijo:
–Nos parecemos, señor.
Me fijé bien, y sí: nos parecemos.
¡Hasta mañana!...