Mirador 09/03/2026
Que la tórtola cante tristemente. Nadie le quite su penar
Canta la tórtola y se entristece el mundo.
Su canto es una endecha funeral. Alguien ha dicho que la tórtola es una viuda que llora la muerte de su compañero. Salgo temprano al día, y la escucho repetir su lastimero trino. Brilla el sol; es claro el cielo y empiezan a verdecer los árboles. La tórtola pone sobre todos los seres y las cosas un tenue velo de melancolía.
Yo quisiera decirle: “No estés triste”. Pero ¿quién se atreve a corregir la voz de un ave? Es como tratar de enmendarle la plana a Beethoven o a Brahms. Cada quien es dueño de su tristeza, y la expresa como quiere, o como puede.
Que la tórtola cante tristemente. Nadie le quite su penar. “Canta y no llores”, dice la canción. Que la tórtola cante, aunque llore.
Oigo la triste canción de la tórtola y le digo: “Te acompaño en tu sentimiento”.
¡Hasta mañana!...