Mirador 12/01/2026

Opinión
/ 11 enero 2026

El crepitar de la leña acompaña a la charla que sigue a la sabrosa cena. Doña Rosa relata una más de las ocurrencias de don Abundio, su marido

Es ya de noche en el Potrero de Ábrego, y de los picos llamados de las Ánimas desciende un viento frío. Se queda afuera de la casa, pues arde en la cocina un fuego que calienta cuerpo y alma. El crepitar de la leña acompaña a la charla que sigue a la sabrosa cena. Doña Rosa relata una más de las ocurrencias de don Abundio, su marido.

– En el camino, frente a nuestra casa, había un lodazal. Ahí se atoraban los vehículos que iban a Nuncio o a Casillas. Abundio los sacaba con la mula, y los conductores le daban una buena propina. Uno de ellos le dijo: “Debe usted acabar muy cansado después de sacar tantos vehículos. Pero al menos descansa por la noche”. Abundio le contestó: “No. Por la noche es cuando hago el lodazal”.

Todos reímos, menos don Abundio. Atufado masculla:

– Vieja habladora.

Doña Rosa figura con índice y pulgar el signo de la cruz y jura:

-Por ésta.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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