Mirador 17/10/2026
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¿Recuerdas, Terry, amado perro mío, la primera vez que viste la luna llena?
Eras un cachorrillo de unas cuantas semanas de nacido, y aun así alzaste la cabecita y lanzaste un asomo de aullido.
Era tu instinto, Terry. En ti seguía viviendo tu lejano ancestro, el lobo. Pensé entonces, en términos de Darwin, que tus remotos antepasados son más nobles y más gallardos que los míos. Si en tu mundo te topas con ese señor dale a saber mi observación.
Soy un animalito como tú, querido perro, pero sin tu bondad ni tus agradecimientos. Muchos ejemplos me diste que debí aprender. Pero los hombres, Terry, hemos renunciado a la sabiduría de la naturaleza, y esa soberbia nos ha traído muchos males.
Si fuéramos como tú el mundo sería mejor.
Desgraciadamente somos solamente hombres.
¡Hasta mañana!...